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miércoles, 23 de mayo de 2012

Mano a mano con Fernando del Amo, sobre la penúltima reforma financiera

Otra vez, millones de euros sin condiciones para salvar la banca.
LA NACIONALIZACIÓN DE BANKIA, OCASIÓN PERDIDA DE CREAR LA BANCA PUBLICA
La de mayo de 2012, es la cuarta reforma financiera en España desde el año 2009 y la segunda que pone en marcha el actual Gobierno en un periodo de cuatro meses. Gregorio López y Fernando del Amo, economistas de Attac Castilla-La Mancha relatan las claves de las nuevas reglas del juego para las entidades financieras, las medidas de rescate y las oportunidades perdidas en la última reforma del Ejecutivo.
(NOTA: Gracias a Gema Palencia y Orlando Lumbreras, compañeros de ATTAC Castilla-La Mancha, que son los ideadores y productores de todo esto)

¿Qué es la reforma financiera y qué se pretende con ella?

Gregorio López. Es un concepto técnico y eufemístico para denominar la política de salvamento de entidades financieras que están llevando a cabo no sólo los gobiernos de la Unión Europea a través de dinero público (a fondo perdido y/o prestado), sino también el Banco Central Europeo a través de la denominada “barra libre de liquidez” que ha inyectado más de 1 billón de euros entre diciembre y febrero pasado al 1% de interés con un plazo de vencimiento de 3 años. Es decir, ha permitido que entidades financieras que estaban muertas parezca que siguen vivas (bancos zombies).
Fernando del Amo. Nos cuentan los “expertos” que es imprescindible que bancos y cajas sean fuertes y solventes cueste lo que cueste. Para ello, haría falta que queden muy pocas entidades ya que si son muy grandes no se arruinarán, porque su ruina significaría la de todo el sistema (demasiado grandes para caer). Además hay que ayudarles a que aumenten sus provisiones con las que hacer frente a los impagos de promotores inmobiliarios que especularon con el suelo y que ahora son descampados sin valor, viviendas a medio terminar, o expropiadas a familias que no pueden pagar su hipoteca. Los bancos y cajas son ahora dueños de inmuebles imposibles de vender, cuando hay millones de personas sin vivienda y encima las entidades financieras precisan de la ayuda pública para que sus pérdidas no sean muy cuantiosas.

¿Será el final del proceso o vendrán otras reformas?

Gregorio López. En España, la última reforma financiera, la de Bankia, es ya la cuarta, y se ha producido apenas 3 meses después de la tercera que tuvo lugar en febrero pasado para provisionar todos los activos de los bancos ligados al ladrillo. Provisionar significa que antes de repartir beneficios, los bancos deben dejar a un lado una parte de los mismos para hacer frente a determinadas operaciones que les “han salido mal”, y así que cuando se produzca el descalabro ya estén preparados. Conforme pasa el tiempo y la situación económica no mejora, la morosidad aumenta, los activos de los bancos son cada vez de peor calidad y nuevos rescates (reformas) son más probables.
Fernando del Amo. Desde el inicio de la crisis los diferentes gobiernos no han hecho otra cosa que ayudar al sector financiero. Comprándoles los activos de la crisis tóxica, o con intervenciones o nacionalizaciones.

Pero esta no es la primera vez, durante los años 80 y 90 se intervino a multitud de entidades bancarias se sanearon con el dinero de todos para ser luego “vendidas” a los grandes bancos actuales Santander, BBVA: Banesto, la Banca de Rumasa, la Banca pública (Caja Postal, Banco de Crédito Agrícola, Banco de Crédito Local que formó la A de Argentaria), Banca Catalana, Banco Urquijo etc. Es decir, que las “Reformas financieras” han sido una tradición histórica en la España de Franco, de la transición, del PSOE o del PP y la falta de asunción de responsabilidades, salvo en contadas ocasiones, una muestra más de las nefastas conexiones existentes entre la élite financiera y política.

¿Cuánto nos va a costar la reforma?

G.L. De momento nos cuesta los intereses que tenemos que pagar para que el Estado consiga ese dinero en los mercados de capitales internacionales (alrededor de un 6%). Se supone que los bancos a los que les prestamos el dinero lo devolverán al Estado con unos intereses del 8%...pero pudiera ser que no lo devolvieran porque les resultara imposible. En ese caso el Estado pasaría a ser accionista de esa entidad financiera, y el dinero prestado se convertiría en capital, y ya no regresará las arcas públicas.

Desde el primer momento de esta crisis, de 2008 hasta 2012, sólo hay una cosa segura: “Hay dinero abundante y barato para los bancos, hay recortes salvajes para la gente”. La política al servicio del gran capital.

Si se están tomando medidas, ¿Por qué las bolsas se desploman y la prima de riesgo se dispara?

F.A. Después de las medidas que ha tomado el Gobierno y la sensación de improvisación es evidente que los especuladores financieros no se fían de la situación de España. Exigir una “auditoria independiente de todo el sistema bancario en 2 meses deja la supervisión del Banco de España y del propio gobierno en nada.

Un ejemplo de cómo se hacen las cosas es que una de las auditoras independientes calificó a bancos irlandeses de estupendos, meses antes de su quiebra y nacionalización.

En cuanto a la situación de los “mercados” Además en estos momentos estamos ante un posible “cambio de rumbo” en la zona euro con la victoria de Hollande y las sucesivas derrotas de Merkel. Hay en debate temas como el ITF, los eurobonos, una política de inversiones, que se hablarán en la “cumbre del crecimiento”. Si se dan estos cambios habría unos perdedores: Wall Street y la City de Londres que intentan atacando a la prima de riesgo provocar una situación que impida ese cambio.

¿Qué ha pasado con Bankia?

G.L. Bankia surgió de la fusión de varias Cajas de Ahorro muy diferentes y con serios lastres. Era una bomba de relojería, todo era cuestión de tiempo. Si había recuperación económica, podría salir del agujero escondiendo por un tiempo sus vergüenzas, pero como no la ha habido, ha caído. La supervisión del Banco de España se ha manifestado como la de un verdadero bombero pirómano: no se ha enterado antes y cuando ha acudido a arreglar el desaguisado ha formulado una fusión explosiva.

F.A. El Fondo de Regulación y Ordenación Bancaria (FROB) había prestado a Bankia una cantidad de dinero a través del Banco Financiero y de Ahorro (BFA), el “banco malo” donde fueron a parar toda esa basura sin valor de suelos y viviendas a medio terminar. El BFA no tenía buena salud y, la “solución” era que el FROB convirtiera el préstamo en acciones y controle así BFA y a través suyo Bankia. Al ser el máximo accionista, el FROB tendrá que hacerse cargo de los activos inmobiliarios. Se habla de 7.500 millones que junto a los 4.500 del “préstamo” nos costará más que el ajuste en sanidad y educación (10.000 millones).

¿Cómo valoráis su nacionalización?

G. L. Es una nacionalización de lo más graciosa. Dimite el presidente de Bankia (Rodrigo Rato), y éste anuncia su sucesor (José Ignacio Gorirgolzarri, otro tiburón de las finanzas privadas).

Luego, el Estado pone el dinero para quedarse con el 45% de esta entidad, pero no destituye al Consejo de Administración ni coloca a administradores públicos.

Es una “nacionalización” temporal hasta que den un nuevo destino a la entidad. Una ocasión perdida para comenzar una opción por una banca pública al servicio y bajo el control de la ciudadanía.

F.A. Se ha hecho un gran desembolso sin condiciones. Bankia seguirá operando en paraísos fiscales con sus filiales, dejando sin casa a los que no puedan pagar su hipoteca, cobrando comisiones abusivas, sin solucionar el tema de las participaciones preferentes que ha dejado sin su dinero a miles de clientes, y sin que sus dirigentes asuman ninguna responsabilidad. Por supuesto, sin que se ponga en marcha una banca pública que se dedique a ayudar a la economía real y productiva a crear empleo, renta y riqueza.

¿Hay realmente otras opciones?

G.L. Todo lo que no pase por un mayor control ciudadano, por romper la concentración de poder que hoy supone el sistema financiero, serán meros parches para dejar intacta la relación de fuerzas a favor del gran capital especulativo. Aunque hoy día sean aún testimoniales, la banca ética y la banca cooperativa son todavía resquicios sobre los que transitar en un futuro.

F.A. La ayuda pública no se puede hacer sin condiciones. Un desempleado andaluz que cobra el PER (4.000 millones en 25 años según el ECONOMISTA) tiene que hacer una serie de trabajos. Sin embargo, Bankia en una semana se lleva más cantidad sin que tenga que cumplir ninguna condición.

También hace falta una banca pública, orientada a la concesión de créditos a PYMES, familias y a la economía productiva y que puede hacerse potenciando el papel del ICO, empleando institutos de finanzas autonómicos como el que propone el gobierno andaluz o a través de la estructura y personal de las cajas de ahorros intervenidas

Es necesario un cambio en todos los ciudadanos. Endeudarse hasta las cejas no es una buena opción y debemos utilizar medios alternativos como la banca ética, las cajas rurales o el empleo del trueque, de bancos de tiempo o de monedas alternativas.

¿Cómo va a influir todo esto en el sistema financiero de Castilla-La Mancha y en los propios castellanomanchegos?.

G.L. En la región ya nos quitaron Caja Castilla-La Mancha (CCM) y la vendieron al mejor postor. Entidades con domicilio social en nuestra región sólo quedan 2 grandes cooperativas de crédito (Globalcaja y Caja Rural de Castilla-La Mancha) y 3 cooperativas de crédito locales (Villamalea, Casas Ibáñez y Mota del Cuervo). En esta línea, tanto Caja Rural de Castilla-La Mancha como Globalcaja están conformándose ya como las continuadoras del papel que hasta hace poco representaba CCM en el concierto financiero y político regional. Ambas entidades están asumiendo una serie de operaciones de alto riesgo asociadas a la financiación de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (JCCLM), de Ayuntamientos, de ciertos colegios oficiales, de empresas de la Comunidad de Madrid, de oficinas de farmacia, de empresas prestadoras de servicios sociales. En este punto tienen un nexo común y es que sus problemas financieros están relacionados con los impagos de la JCCLM, que tiene visos de convertirse en permanentes, y por lo tanto pueden hacer pasar por gravísimas dificultades a toda la cadena de agentes e instituciones financieras implicados. En todos estos casos, las grandes cajas rurales de la región están desligándose de su objetivo inicial, del territorio rural y sus gentes que las vieron nacer y desarrollarse, asumiendo operaciones con elevados riesgos.

lunes, 16 de febrero de 2009

EL DESMANTELAMIENTO DE LA BANCA PÚBLICA EN ESPAÑA


A continuación reproduzco en artículo de José Manuel Naredo en el Diario Público. La Banca Pública en España no fue liquidada en el Paleolítico, sino anteayer,...de ahí que los ruegos del Gobierno del Estado Español a la banca privada para que conceda crédito podrían haberse evitado mediante una gestión directa en la actualidad si en su momento no se hubiera liquidado a precio de saldo todo el patrimonio público en sectores como el financiero, las telecomunicaciones, la energía, etc.


El desmantelamiento de la banca pública en España


José Manuel Naredo
Público

Nuestro país tuvo una potente banca pública de la que hoy no queda vestigio. Murió tras el tozudo empeño privatizador desarrollado durante los gobiernos socialistas presididos por Felipe González y los posteriores gobiernos del PP. Ahora se sufren las consecuencias de haber saldado tan alegremente un instrumento cuya utilidad evidencian las tribulaciones del actual Gobierno en sus fallidos intentos de promover el crédito.
La banca pública existía desde antiguo en nuestro país y tenía un peso importante. En la década de los ochenta otorgaba más del 20% de los créditos, mientras que el resto correspondía a la banca privada y a las cajas de ahorros. A principios de los noventa la banca pública concedía todavía el 15% de los créditos cuando el Gobierno del PSOE decidió unificarla en el grupo llamado Argentaria para facilitar su privatización en bloque. Tras la pérdida de las elecciones por el PSOE, este proceso se remató durante el Gobierno del PP con la integración de Argentaria en el grupo privado BBV –dando lugar al actual BBVA–,con lo que el Estado se desprendió finalmente de su participación minoritaria. La estrategia privatizadora alcanzó extremos surrealistas en su afán de liquidar cualquier traza de banca pública, como fue la segregación de las sucursales que tenía la antigua Caja Postal en las estafetas de Correos, para ofrecérselas al Deutsche Bank, cuya presencia aparece hoy insólitamente vinculada a las 2.000 oficinas de Correos que pueblan la geografía nacional.
Los bancos públicos habían surgido para asegurar que los antiguos servicios de crédito del Estado pudieran ejercer directamente sus funciones de intermediación financiera sin depender de las entidades privadas, como sigue ocurriendo en la mayoría de los países. Pero en España, tras haber desmantelado la banca pública, el Estado perdió esas funciones, por lo que el propio Instituto de Crédito Oficial (ICO) tuvo que recurrir a la banca privada para colocar sus préstamos. Resulta penoso observar cómo la banca privada no sólo ha hecho caso omiso de las reiteradas demandas del presidente Rodríguez Zapatero de "arrimar el hombro" en la concesión de créditos, sino que ha exigido al Estado mayores comisiones y garantías para conceder los préstamos del ICO, a la vez que hacía gala de sus millonarios beneficios. Es decir, que la banca privada, además de negarse a modificar los criterios en la concesión de créditos, saca la máxima tajada posible por el mero hecho de tramitar los del ICO, dejando por completo fuera de lugar las ingenuas sugerencias del presidente Zapatero.
El desmantelamiento de la banca pública entra en franca contradicción con las funciones que ahora se plantea el Estado con motivo de la crisis. Tras tanto adelgazar al Estado y engordar los negocios privados, el volumen y los riesgos de estos crecen a un ritmo muy superior al de los recursos públicos. Por ejemplo, si en 1995 el importe de los créditos doblaba al de los ingresos fiscales del Estado, en 2007 lo quintuplica, con lo que son cada vez más limitados los recursos públicos en comparación con los privados. Durante la crisis bancaria vivida entre 1977 y 1985, el saneamiento de las entidades financieras españolas exigió al Estado ayudas billonarias en pesetas y la crisis actual va camino de exigirlas en euros. En este caso, sería razonable aprovechar, al menos, tan enorme esfuerzo para reestablecer la propiedad y el control del Estado en el sistema bancario y paliar así los excesos privatizadores del pasado.


José Manuel Naredo es Economista y estadístico