viernes, 27 de noviembre de 2020

La Universidad de Castilla-La Mancha y los negocios “sucios” de ciertas empresas: timos financieros, minería contaminante, cementerio nuclear y macrogranjas de porcino


En apenas unos días se van a celebrar elecciones al Rectorado de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM). Mantengo buenas relaciones personales con los dos candidatos que concurren. Vaya por delante mi reconocimiento a la actividad de gestión de los asuntos comunitarios que han desarrollado tanto ellos como otros/as muchos/as compañeros/as en nuestra Universidad.

Dicho esto, quiero exponer públicamente mi contrariedad por la firma de ciertos convenios de colaboración entre la UCLM y determinadas empresas privadas que, lejos de aportar al bienestar general, sólo buscan mejorar su imagen corporativa para continuar aumentando sus beneficios privados a costa del deterioro ambiental y social de ciertos territorios castellano-manchegos. Ambos candidatos a Rector, por sus responsabilidades de gestión en nuestra Universidad desde hace al menos 8 años, han promovido dichos convenios. Es por ello por lo que les pido que reflexionen al respecto y, en su caso, que denuncien los convenios actualmente en vigor así como que no firmen otros de naturaleza similar en el futuro.

Uno de estos casos es el del Banco de Santander y su intrusión exclusiva en los campus universitarios de muchas universidades públicas españolas. Dicho banco ha establecido en los últimos años vínculos cada vez más estrechos con la UCLM a través de la firma de convenios generales y específicos de colaboración. Estos vínculos, de manera resumida, han consistido en que el mencionado banco pone la pasta y la UCLM le abre las puertas de par en par para el desembarco preferente de sus diferentes líneas de negocio dirigidas en la comunidad universitaria. (2011. “El timo de los fondos de pensiones privados. El caso de la Universidad de Castilla-La Mancha y el Banco de Santander”, ver aquí).

Dos macroproyectos de gravísimo impacto ambiental, fuertemente contestados por parte de la ciudadanía y de colectivos sociales de Castilla-La Mancha, y hoy afortunadamente aparcados gracias a las movilizaciones populares, también contaron con el apoyo explícito de la UCLM a través de sendos convenios de colaboración con las empresas promotoras en los años 2017 y 2013. Me refiero al proyecto de minería de tierras raras propuesto por la empresa Quantum Minería en el Campo de Montiel y al cementerio nuclear proyectado por la Empresa Nacional de Residuos Nucleares (ENRESA) en Villar de Cañas (Cuenca) (2017. “Las tierras raras, el cementerio nuclear y la Universidad de Castilla-La Mancha” ver aquí).

El último de estos atropellos se produjo el pasado 21 de octubre de 2020 cuando se firmó un convenio de colaboración entre la UCLM y la empresa cárnica Incarlopsa, por el que se crea la Cátedra Innovación Abierta Incarlopsa (ver aquí). Cito textualmente: “Desde INCARLOPSA, la propia finalidad de la colaboración se centra en la puesta en valor de las propiedades nutritivas y saludables de la carne fresca y el jamón curado y su asociación a la marca, así como la comunicación y transmisión hacia la sociedad de su dimensión de empresa responsable tanto en la dimensión ambiental referida a sus procesos de producción como su implicación e importancia socioeconómica en el contexto del panorama empresarial castellanomanchego”.

En los últimos años, con el apoyo y visto bueno del Gobierno de Castilla-La Mancha y algunos ayuntamientos, están proliferando en esta región proyectos de macrogranjas industriales de porcino, promovidas fundamentalmente por grandes grupos empresariales del sector cárnico, tales como el CEFUSA-Grupo Fuertes (El Pozo), Icpor-Soria (Incarlopsa) o Grupo Sanchiz. Las macrogranjas de porcino tienen un gran impacto ambiental y social tanto global como en el territorio donde se ubican: contaminación del aire, el suelo y el agua por purines, agravamiento del cambio climático por emisión de gases de efecto invernadero, muy escasa generación de empleo precario, mayores riesgos para la salud de las personas, externalidades negativas sobre otras actividades del entorno (ganadería extensiva, productos agroalimentarios de calidad, turismo,), etc. Este modelo de ganadería industrial intensiva es absolutamente insostenible ambientalmente, además de incompatible con el bienestar animal. Seguir profundizando en él supondrá la sentencia de muerte para comarcas que ya están fuertemente deprimidas, sumidas en una despoblación galopante.

Claro que las universidades públicas tienen que establecer lazos de colaboración con empresas, administraciones y colectivos sociales, faltaba más. No obstante, lo que es bueno para determinadas empresas, no siempre lo es también para el interés general de las gentes y el territorio que las acoge. Toca poner límites al poder del dinero.

jueves, 18 de junio de 2020

CAMINOS MARCADOS: LA TIERRA BAJO EL ASFALTO


“El camino” de Daniel, el Mochuelo, pasaba por abandonar su pueblo a los 11 años. Tenía que viajar a la ciudad a estudiar el Bachillerato y luego la Universidad. Su padre, quesero, así lo había decidido, decía que era la manera de progresar en la vida. Daniel, el Mochuelo, no lo tenía tan claro.
 
Corría la mitad de la década de los años 40 del siglo pasado, en un pueblo del norte de Castilla, y Miguel Delibes sólo permitió llorar a su protagonista en el último párrafo del libro. Fue la mañana que iba a coger el tren hacia la ciudad, tras despedirse al alba de su amiga Uca-uca y pedirle que no permitiera a su madrastra borrarle las pecas de su rostro. Bueno, también lloró porque dudaba si seguiría siendo feliz en su nueva vida.
 
 
El mismo drama, las mismas dudas que millones de mujeres y hombres forzadas a cambiar la tierra fértil del pueblo por el asfalto muerto de la urbe.
Suspiran las familias y los/as estudiantes de hoy por un nuevo título que adorne paredes y currículums. No porque su consecución los haga personas más sabias y comprometidas con un mundo mejor, sino porque gracias a ello podrán acceder a empleos mejor pagados, para consumir más. Un consumo que hoy es, paradójicamente, tanto la medida del éxito personal como de la decadencia social y ambiental.
Magnificamos los beneficios asociados a los títulos, a la vez que escondemos la pobreza espiritual y humana que viene en su reverso. ¿De verdad progresamos cuando la opulencia y el despilfarro de una minoría está basada en la explotación de la mayoría por causa de clase social, raza, cultura y/o sexo?
Las personas verdaderamente sabias y honradas, salvo excepciones, no acumulan títulos universitarios ni puestos en consejos de administración de grandes empresas. Al contrario, son personas sencillas y cariñosas, que cuidan el campo, el ganado, el hogar o a otras personas. En la obra, en la fábrica, en el taller, sobre las tablas de un teatro, escribiendo poesía, interpretando música, en el hospital, en la escuela, en la calle, en la oficina o en la tienda. Gentes que derrochan bondad, para quienes lo comunitario y lo justo está por delante del interés individual.
En cambio, despreciamos enfrentar la vida desde la austeridad y la cooperación, valores tradicionales de nuestros pueblos. Hoy, los pueblos y sus entornos rurales son meras extensiones de tejido y la dinámica económica de la globalización urbana. Ya no podemos referirnos a ellos como espacios autosuficientes que producen en cercanía la mayor parte de los bienes básicos necesarios para la vida. La mayor parte de los alimentos, vestidos, viviendas y tecnologías que encontramos en cualquier tienda o supermercado de nuestros pueblos se han producido a cientos o miles de kilómetros de distancia. Las tradicionales economías rurales diversificadas, han cedido el paso a la especialización productiva propia de la globalización. Los monocultivos industriales de viña, olivo, cereales, almendro, frutales, hortalizas, macrogranjas, turismo rural, etc., lo inundan todo. Todo queda en mano de las leyes que dictan los grandes mercados especulativos globales: los precios percibidos por los/as productores/as, los costes de las materias primas, los salarios de miseria pagados a los/as jornaleros/as, el deterioro del suelo y el agua por técnicas de producción intensivas en química de síntesis. Jugarlo todo a la carta del monocultivo industrial destinado a los mercados de exportación implica graves riesgos de incertidumbre e inestabilidad, que mas pronto que tarde terminan por manifestarse con toda crudeza.
La tierra, antaño la aspiración de cualquier familia rural para garantizar sus alimentos básicos mediante el autoconsumo, hoy se compra y se vende al mejor postor como una mercancía más, y se inscribe en el Registro de la Propiedad acumulándose en pocas manos. Es la ley del capitalismo, eufemísticamente llamado mercado. Campesinos/as y pastores/as  quedaron en “El camino”.  

martes, 12 de mayo de 2020

ECHAR LOS MERCADOS DEL ALMA


Existe una analogía reveladora entre los virus y los mercados. Ambos matan y a la vez se autodestruyen cuando su codicia se desenfrena.
 
Los virus sólo pueden reproducirse infectando a otros seres vivos. Lo hacen como mecanismo de pura supervivencia. Pero si el virus sobrepasa cierto umbral de infección, terminan con la vida de quien los “acoge”, y en consecuencia con la suya propia.
 

Del mismo modo, los mercados de todo tipo crecen y se hacen hegemónicos colonizando las almas de las personas. La competencia, la ostentación y el egoísmo son hoy los objetivos prioritarios de los seres humanos que fabrica el capitalismo, y ello a pesar de que estos mismos seres hemos llegado hasta aquí tras cientos de miles de años haciendo lo contrario: cooperando, viviendo de manera sencilla y ayudándonos mutuamente.
 
La pena de la esclavitud de nuestra existencia, basada a su vez en la opresión que reparte hambre y guerra, que roba techos, salud y tierra, que desprecia los saberes populares de comunidades. Los mercados como altares en los que sacrificamos vidas propias y ajenas, porque nuestras mentes presas del miedo, no quieren saber de este orden criminal del mundo, ni de otros mundos donde el respeto a la vida está por encima de todo lo demás.
 
Seguro que estamos teniendo mucho tiempo para pensar en las últimas semanas sobre el sentido y el destino de nuestras vidas. Para interpretar esta “emergencia” bien como el final de un sistema que desde hace demasiado tiempo es una pesadilla para todas las formas de vida, bien como que todo seguirá igual más pronto que tarde. Cada cual tendrá sus razones, sensaciones o deseos para decantarse por una u otra opción.
 
“Yo la mascarilla me la pongo en la cabeza, para que no me peguen el miedo ¡¡que ése sí que es contagioso!!”. Así rezaba una viñeta de El Roto en los tiempos de la postpandemia financiera de 2008. El miedo a ser libres es el más contagioso de todos.
 
Si pensamos principalmente en vender y comprar, tanto nuestra fuerza de trabajo como bienes y servicios, los mercados nos colonizan. Somos presa del consumo, la producción y lo monetario, y a la vez extremadamente vulnerables ante cualquier acontecimiento que cortocircuite este proceso de acumulación, crecimiento y reproducción hipercentralizado.
 
Adaptando los “Versos sencillos” de José Martí, toca echar los mercados del alma y echar nuestra suerte junto a l@s desposeíd@s y oprimid@s del mundo, cuyas vidas no dependen del dinero, sino de lazos de fraternidad con la tierra y con sus iguales. Esperándolo todo de manos francas de amig@s sincer@s, que cultivan rosas blancas en todo tiempo.

miércoles, 4 de marzo de 2020

¿AGUA PARA LAS TABLAS DE DAIMIEL? CLARO, PERO NO DEL TAJO


En noviembre de 1995, justo cuando se debatía sobre la conveniencia de construir una gran tubería desde el Acueducto Tajo-Segura hasta la Llanura Manchega, Juan Serna y yo publicamos en El País un artículo titulado “El negocio de la sequía:  el Trasvase Tajo-La Mancha” (ver aquí)
Los documentos que hace décadas se escribieron sobre quimeras del agua, desde los principios de lo que se denominó la Nueva Cultura del Agua, están envejeciendo muy bien. El tiempo no pasa por ellos, y en muchos casos, el colapso que ya entonces se anticipaba, ha llegado con más rigor incluso del que se preveía.
Nuestra conclusión hace 25 años fue: “Si todas las instituciones y grupos sociales castellano-manchegos se han opuesto reiteradamente al trasvase de aguas del Tajo hacia el Segura (…) por coherencia, ahora debería cuestionarse también este proyecto y no caer en el egoísmo de justificarlo porque ahora se beneficia a una comarca de la propia región origen de los recursos. (…) La mejor tarjeta de visita que Castilla-La Mancha puede presentar sería la de una gestión responsable y cuidadosa de sus escasos recursos hídricos, sin esconder en un rincón los malos ejemplos, sino mostrándolos a la ciudadanía para que prendidos en la conciencia colectiva del pueblo sirvan para no tropezar dos veces en la misma piedra”.
En los últimos días el Gobierno de Castilla-La Mancha ha vuelto a apoyar la solicitud de un trasvase de agua de 20 Hm3 desde el Acueducto Tajo-Segura hasta las Tablas de Daimiel, con el argumento de evitar el “desastre ecológico” de este Parque Nacional. La misma inconsistencia perversa de siempre.
Por un lado, se impulsa una política agraria que prima el regadío tanto intensivo como en cultivos que tradicionalmente han sido de secano (viña, olivo, almendro, pistacho). Política que ha sobreexplotado los acuíferos manchegos tanto en la cuenca del Guadiana como en la del Júcar, y ha derivado en un deterioro sin precedentes, y en muchos casos irreversible, en los espacios del agua de La Mancha Húmeda de las provincias de Ciudad Real, Cuenca y Toledo y en los Valles del Júcar y el Cabriel en Albacete y Cuenca.
Por otro lado, consumado el daño realizado a conciencia, para tapar sus vergüenzas, el mismo Gobierno que impulsa un regadío desbocado sin futuro, y que potencia a muerte la instalación de macrogranjas porcinas que contaminan acuíferos con sus purines, solicita al Gobierno de España agua para encharcar temporalmente las Tablas. Agua que más pronto que tarde se infiltrará en un acuífero reseco para que pueda ser extraída de nuevo para regar cultivos excedentarios cuyos precios de mercado están hundidos. Y da igual si con ello damos una puñalada más a un río Tajo maltrecho. Y da igual si cientos de pequeños espacios del agua del Júcar y el Cabriel siguen muertos, para ellos no se pide agua, ni se llevan a cabo políticas que reviertan el deterioro. Eso sí, el mismo Gobierno de Castilla-La Mancha que los ha liquidado, se congratula de que el Valle del Cabriel se declare Reserva de la Biosfera por la UNESCO. El culmen de la maldad y la hipocresía.
La recuperación de las Tablas de Daimiel y toda La Mancha Húmeda pasa por reconocer la verdadera causa de su deterioro: la sobreexplotación de las aguas subterráneas de la zona como consecuencia de una agricultura de regadío intensiva que utiliza agua muy por encima de los recursos renovables del territorio. Si el diagnóstico está claro, la solución pasa por recuperar los caudales en régimen natural que reciben estos espacios, llevando a cabo una nueva política agraria consistente con dicho objetivo de reducir las extracciones de agua subterránea. En el marco del cambio climático que ya ha llegado e irá a más, la adaptación de la actividad agraria y ganadera a unas menores disponibilidades de agua es si cabe todavía más urgente. Lo contrario, lo que se está haciendo ahora con la expansión del regadío incluso en cultivos leñosos tradicionalmente de secano, no es un paso adelante en la buena dirección, todo lo contrario, es un salto en el vacío.
Si en las circunstancias actuales las Tablas tienen que estar secas en periodos de lluvias escasas, pues que se sequen. Las gentes de La Mancha verán en el espejo de este espacio natural muerto el futuro que les espera, sin los paños calientes y los espejismos de un agua que ahora llega escondida por tubería, sin dejarse ver, muerta de vergüenza, desde otra cuenca lejana donde tampoco sobra. La sociedad civil debe organizarse y enfrentar este asunto de vital transcendencia para su futuro, planteando a las administraciones públicas con competencias sobre el agua otra forma de gestionar el territorio, cuidando la vida.
En la fase de colapso social, económico y energético postpetróleo en la que nos estamos adentrando, cuanto antes comencemos a ser conscientes de los límites y desbarajustes de nuestro modelo de producción, distribución y consumo capitalista, mucho mejor. El secado de las Tablas de Daimiel es ya un icono de ello y ojalá sirva para que la gente de los pueblos de su entorno se ponga manos a la obra para la transición a un estilo de vida austero pero digno, centrado en el cuidado y el respeto a la naturaleza.

 

lunes, 3 de febrero de 2020

PIEDRA SOBRE PIEDRA, TIERRA SOBRE TIERRA. A PROPÓSITO DEL DESPOBLAMIENTO RURAL

 
Cada vez quedan menos gentes en nuestros pueblos y campos. Con el fallecimiento de nuestras personas mayores, se pierde una cultura y un patrimonio milenario que nos ha permitido vivir utilizando los recursos materiales, energéticos y biológicos del entorno. Este es, para mí, el problema más grave e irreversible de la despoblación.
 
Si a lo anterior añadimos el hecho de que el sistema capitalista, en sus estertores finales, sigue esquilmando y destrozando el suelo, el aire y el agua por doquier, la vuelta al campo que ya debemos comenzar a la fuerza, se presenta singularmente dura.
 
Hemos despreciado y perdido conocimientos valiosísimos sobre cómo conseguir el sustento. Hemos gestionado la Naturaleza con exclusivos criterios de rentabilidad monetaria, transformando vergeles y montes en desiertos de monocultivos que agreden la vista y la vida.


Y a pesar de todo, toca volver al campo. Porque ya no hay más petróleo ni carbón que quemar para poder abastecer a las ciudades de todo lo necesario para la vida a través de la actual agricultura industrial intensiva que tiene sus días contados. Toca volver al campo, aunque hoy sea un medio más inhóspito que hace apenas unas décadas. Toca volver al campo porque con el colapso social y climático del capitalismo del consumismo y el despilfarro, la prioridad de las personas ya no será conseguir los últimos modelos de ropa y de aparatos electrónicos, ni viajar largas distancias en avión, ni tener varios vehículos a motor por familia: la prioridad será garantizar el acceso a la alimentación y a la vivienda, y en un paso más, a la salud y la cultura en su acepción más amplia.
Para este futuro que tendremos que inventar sobre la marcha, no tengo ninguna esperanza puesta en las políticas que puedan venir desde gobiernos y organismos internacionales, ya que éstos han estado y siguen estando al servicio del gran capital. La globalización neoliberal de las últimas décadas ha avanzado como una apisonadora gracias a que los poderes políticos de todo signo ideológico, formalmente democráticos, han asumido como propio e incuestionable el objetivo del crecimiento económico a toda costa.
En el mejor de los casos, allí donde su sensibilidad se lo permita, los ayuntamientos pueden convertirse en palancas de este cambio necesario. Pero más que en ayuntamientos creo que en ese futuro por inventar el papel fundamental lo van a jugar comunidades locales relativamente pequeñas, homogéneas y cohesionadas, formadas por personas pegadas a los diferentes territorios, con una doble tarea. Por un lado, defender su tierra de los abusos que todavía perpetra el capitalismo contra ella. Por otro, construir comunidades autogestionarias, autosuficientes y resilientes, justo lo contrario de lo que nos ofrece la globalización.
Frente a quienes piensan que los avances tecnológicos permitirán salir del callejón sin salida en que se encuentra la humanidad como consecuencia, precisamente, de una fe ciega en la tecnología al servicio de la acumulación de capital. Creo que la opción es volver hacia atrás, no a las cavernas, sino a una vida sencilla pero digna, donde el “ser” desplace al “tener”. De acuerdo con la letra de la canción de Macaco “Volver al origen no es retroceder, quizás sea andar hacia el saber”.
Y nuestras manos volverán a poner piedra sobre piedra, las mismas piedras que un día movieron las manos de quienes nos precedieron. Y volveremos a remover la tierra para que abrace semillas o para levantar muros de tapial, para comer y cobijarnos. Y todos los asentamientos humanos hoy abandonados y en ruinas, volverán a tejer la vida de las personas que vuelven con la vida que siempre quedó en ellos. Como decía la bióloga Lynn Margulis, la vida es el triunfo de la simbiosis desde hace millones de años. El capitalismo en sus fases comercial, industrial, financiera y global, en apenas cinco siglos, nos ha despistado, nos ha atontado, ofreciendo el elixir de la eterna felicidad a través de la competición a ultranza. Para repoblar los desiertos de nuestras almas, valles, montes y llanos, una cosa tenemos cierta: “El capitalismo no funciona, la vida es otra cosa”.

lunes, 14 de octubre de 2019

Ecuador: ¿economía o vida?


 
La mayor parte de los medios han contado que, detrás de las protestas que ha vivido Ecuador durante las dos últimas semanas, se encontraba el descontento social por la importante subida del precio de los carburantes.

La gasolina pasó de 0,50 a 0,60 dólares/litro, mientras el diesel lo hizo desde 0,27 a 0,60 dólares/litro. El motivo fue la retirada del subsidio gubernamental que mantenía los precios por debajo de los de referencia internacional.
Además, aunque esto ha transcendido menos, para hacer frente a la deuda pública del Estado también se han aumentado impuestos, se han flexibilizado las leyes laborales y se ha recortado gasto público. Tanto estas medidas como la subida de los carburantes se han llevado a cabo por indicación del Fondo Monetario Internacional (FMI), como condición para obtener un préstamo de emergencia de más de 4.000 millones de dólares de este organismo.
La lucha tenaz del movimiento indígena, junto a otros colectivos sociales, ha sido clave para forzar la marcha atrás de un gobierno alineado con las políticas neoliberales exigidas por el FMI. Sólo por eso veo con simpatía y esperanza este octubre quiteño. Hoy día, los pueblos indígenas, campesinos y afrodescendientes de Nuestra América, y otros lugares “subdesarrollados” del planeta, todavía guardan las esencias culturales para hacer realidad las alternativas a este capitalismo global que conduce a la humanidad, sin remedio, al colapso ecosocial.
Creo que ésta va a ser una constante a multitud de conflictos en las próximas décadas. La combustión de las energías fósiles agrava el mencionado colapso y hace más difícil la obligada transición a otros sistemas que pongan la vida en el centro. No obstante, no se atisban políticas públicas que definan un escenario futuro basado en la autogestión, la diversidad cultural, el territorio y la ayuda mutua. Pareciera, en el mejor de los casos, que nos conformamos con un neoextractivismo “más amable”, y seguimos otorgando a los Estados Nación, con gobiernos neoliberales o socialdemócratas, da igual, un papel protagonista en el apuntalamiento de un capitalismo en quiebra.
Si hay que quemar todo el petróleo que albergan las entrañas de la Tierra, en el transporte, la industria, los negocios agroganaderos, que sirva por lo menos para que las clases populares se den un pequeño festín preapocalíptico.  Lo de construir comunidades nuevas de fraternidad con todas las formas de vida o cuidar las que ya existen, si eso, para más adelante.
 

domingo, 31 de marzo de 2019

¿ESPAÑA VACIADA O ESPAÑA SAQUEADA? CAMPOS, MONTES Y PERSONAS AL SERVICIO DE LA GLOBALIZACIÓN



Miles de personas se han manifestado en Madrid bajo el lema “La revuelta de la España vaciada”. Han exigido políticas públicas de servicios, infraestructuras y de desarrollo económico para invertir la despoblación galopante de la mayor parte del interior peninsular. A la misma han acudido, además de gentes luchadoras de nuestros pueblos, representantes de partidos políticos y gobiernos de diferentes instancias territoriales, incluso de aquellas que nunca han creído (ni creen) en los pueblos más que para conseguir sus preciados votos en las elecciones.


El término vaciada se refiere a la consecuencia de décadas de políticas públicas al servicio de la acumulación capitalista. Desde la época de las grandes colonizaciones, pasando por la revolución industrial hasta la actual globalización, los campos, los montes y las personas de los ámbitos rurales han cumplido un papel funcional y subordinado al servicio de la acumulación capitalista. El éxodo rural ha abastecido de mano de obra barata y consumidores/as sumisos/as y dependientes del mercado para garantizar los beneficios del capital industrial, comercial y financiero

Si hubiéramos optado por el término saqueada, habríamos puesto el énfasis en las causas de la despoblación, que no son otras que la puesta a disposición del gran capital de los recursos rurales tanto humanos como naturales.

Al mundo rural del Norte y del Sur global no le sientan nada bien las políticas aplicadas desde las administraciones públicas y organismos económicos internacionales. Políticas pensadas para insertarlo en una dinámica de maximización del beneficio y la productividad a toda costa. Dinámica que ha sido la responsable de una desigualdad social y territorial como nunca antes había tenido lugar en la historia de la humanidad.

Las políticas de desarrollo rural hoy en España no van más allá de insertar a los territorios rurales en los flujos comerciales especulativos definidos por el capitalismo global. El turismo de masas, los negocios de agricultura y ganadería industrial, las explotaciones mineras, la urbanización especulativa, las infraestructuras diversas para la extracción de recursos naturales y/o la recepción de residuos, En todos los casos actividades generadoras de grandes impactos ambientales y de quiebra social.

No me preocupa el desierto demográfico actual de buena parte del territorio. Al final la gente decide dónde fijar su residencia de acuerdo con la facilidad para satisfacer sus necesidades, comenzando por las más básicas. El modelo de urbanización desaforada tiene sus días contados. En cuanto los flujos no renovables de materiales y energía que hoy lo sustentan comiencen a colapsar de manera más contundente aún, tendrá lugar un nuevo proceso de ruralización, simplemente por necesidad.

Si me preocupa que la transición urbano-rural inminente tendrá lugar en condiciones ecosociales especialmente duras. Buena parte del patrimonio cultural y biodiverso ligado al mundo rural se habrá deteriorado o perdido de manera irreversible, haciendo mucho más difícil el camino hacia una vida digna. Nuestros/as mayores campesinos/as y pastores/as tenían espacios vivos, conocimientos, técnicas y semillas, fruto de siglos de adaptación al medio mediante técnicas simbióticas y comunitarias. Justo lo contrario de la competencia y el individualismo propios del capitalismo. Por ello, más que pedir al Estado, deberíamos protegernos de todas las políticas que emanan de sus organismos con el objetivo declarado de salvar el mundo rural. Lo comunitario y lo local frente al Estado y el mercado global, que hoy por hoy, son la misma cosa.

lunes, 3 de septiembre de 2018

EL AGUA Y EL GOBIERNO DE CASTILLA-LA MANCHA: ¡Y TAMBIÉN DOS HUEVOS DUROS…EN LUGAR DE DOS PON TRES!


Este hilo,

me cose a esta tierra,

¡teja fácil a mi sed!

 

El mundo del cine proporciona frases precisas para calificar las políticas de las administraciones públicas, en este caso en materia de depredación de recursos naturales. Una vez instalados en la desmesura y la destrucción, traspasado ya el umbral que conduce al colapso ecosocial, ¿por qué no dos o tres huevos duros más?.

A mediados del pasado mes de julio el Gobierno de Castilla-La Mancha presentó el borrador del DOCUMENTO DE POSICIÓN COMÚN EN MATERIA DE AGUA. CASTILLA-LA MANCHA. PACTO REGIONAL POR EL AGUA (ver aquí). Hasta mediados de septiembre se recibirán enmiendas a dicho texto para seguir adelante con su tramitación.

Tan pronto fue presentado por el Consejero de Agricultura y Medio Ambiente, las organizaciones ecologistas Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF emitieron un comunicado de alcance (ver aquí) alertando sobre el peligro de deteriorar todavía más los maltrechos espacios del agua en Castilla-La Mancha.

Leídas las seis páginas de dicho borrador, podría desplegar aquí más razones técnicas, económicas y ecológicas para cuestionar los planteamientos de dicho documento. Pero no voy a perder el tiempo en ello. Por experiencia, la maquinaria de las administraciones central y autonómica en materia de agua está perfectamente diseñada para avanzar en contra de la vida, al servicio de los intereses que codician el agua para convertirla en dinero. Montañas de alegaciones contra planes y proyectos hidráulicos megalómanos son despachadas sin entrar en el fondo de la cuestión, simplemente porque cuestionan un modelo productivo que convierte en desiertos y ríos muertos lo que antes eran oasis y vegas.

Boletines oficiales, a diario, dedican páginas y páginas a informar de trámites para nuevos aprovechamientos de aguas superficiales y subterráneas, para producir dinero a costa de destrozar cauces, acuíferos y manantiales.

Mientras tanto, la agroecología y la soberanía alimentaria, que puede alimentarnos con productos de calidad, frenar el cambio climático y ser una ocupación digna para las gentes del campo, es cosa de unos cuantos locos/as que reniegan de las directrices que en los mercados especulativos internacionales marcan las empresas de agronegocios. He ahí el dilema: vida mañana o beneficios monetarios hoy. Las políticas públicas agraria y ambiental están por lo último.

Los gobiernos de Castilla-La Mancha siempre han llevado una doble vida en relación con la gestión del agua. Por un lado se han quejado amargamente del agua que se roba a esta tierra para trasvasarla a otros lugares. Vale, hasta ahí de acuerdo. Pero por otro, han incentivado y consentido la esquilmación y contaminación del agua de ríos y acuíferos por la agricultura intensiva de regadío propia, y últimamente, además, por las macrogranjas de porcino.

Como a todo hay quien gane, la sentencia de Facundo Cabral “Juan Comodoro buscando agua encontró petróleo, pero se murió de sed”, con una vuelta de tuerca surrealista, también es de aplicación por estos lares. Eso sí, vamos a ser la bodega del mundo, y a inundar de almendras, pistachos y carne de cerdo todo el orbe, sin distinguir el valor del precio, sacrificando nuestra alma en el altar de la globalización. “Pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo”.

jueves, 17 de mayo de 2018

ES EL CAPITALISMO GLOBAL, ¡IMBÉCIL!

El genocidio del pueblo palestino es la manifestación más genuina del funcionamiento del capitalismo global y de su megamáquina de represión mercantil y militar. No es una excepción: es la norma. En las ratoneras de Gaza, Sahara y Yemen, en los crímenes diarios de activistas sociales y ambientales en América Latina, en las mujeres y niños/as que se dejan la vida cosiendo nuestra ropa, en las mujeres esclavizadas/asesinadas por el patriarcado, en las pensiones que no alcanzan para el pan y la sal, en las minas y macrogranjas industriales que envenenan la Madre Tierra, en la agricultura intensiva de exportación que sume en el hambre a sus braceros/as, en la industria militar cuyo fin último es matar inocentes,…y siempre, en los Estados cómplices.
 
Comparto una reflexión de enero de 2009, que conecta Albacete en particular y occidente en general con la muerte y el sufrimiento. Hoy, nada tan revolucionario como el pacifismo económico y el desmantelamiento del complejo militar-industrial.
 
 
Albacete somos Gaza
El pasado domingo 11 de enero, un montón de gente mezclada, de allá y de acá, grandes y pequeños, estuvimos manifestándonos contra los crímenes que está cometiendo el Estado de Israel contra el pueblo palestino en Gaza.
Fue un acto sencillo, pero muy profundo y cargado de sentimientos de rabia por la brutalidad de la fuerza, y de solidaridad con los que sufren la muerte y la destrucción.
Eché en falta representación de algunos grandes partidos políticos y sindicatos de ámbito provincial. Esos mismos que han apoyado y justificado que ciertos helicópteros de combate se construyan en nuestra ciudad y que se ponga en marcha en Albacete una escuela de pilotos de la OTAN a sabiendas que aviones de guerra del principal ejército de esta organización (el de EE.UU) han bombardeado a civiles en las ciudades de Afganistán e Irak en los últimos años. Y a sabiendas también de que EE.UU está justificando los criminales bombardeos sobre Gaza de la aviación israelí, demostrando así sus principios humanitarios y de respeto a los derechos humanos.
Sabiendo que los negocios de armas se caracterizan por ser de ida y vuelta (además de por otras sinvergonzonerías), si vienen misiles israelíes para equipar a los helicópteros Tigre del Ejército de España (decisión que ya ha sido tomada), ¿imaginamos dónde acabarán bombardeando los helicópteros Tigre “Made in Albacete” que acabará comprando el Ejército de Israel?....Y luego, los políticos españoles acabarán condenando, una vez más, un nuevo genocidio cometido con armas fabricadas aquí en empresas que contaron con subvenciones públicas financiadas con los impuestos de la ciudadanía: DINERO PÚBLICO PARA MATAR.

martes, 15 de mayo de 2018

Y CENIZATE PERDIÓ TODAS SUS FUENTES

El pueblo de Cenizate (Albacete) nació junto al Arroyo de Ledaña, que aquí lo llaman la Cañada del Cardeal. Dicho Arroyo, tras discurrir por los términos de Fuentealbilla y Abengibre, desagua en el río Júcar a la altura de Jorquera. De las 11 fuentes que manaban antaño en Cenizate, hoy todas están secas. No nos consta otro caso similar de municipio tan afectado por el expolio de sus manantiales. La sobreexplotación del acuífero de La Mancha Oriental con destino a regadíos intensivos hundió los niveles freáticos y se llevó por delante todas sus fuentes.
 
El 3 de marzo de 2011, junto a mi compañero Rafa Molina, visitamos el entorno de Cenizate para localizar lo que en su día fueron sus fuentes y manantiales. Nos acompañaros los dos mejores anfitriones: Santiago Cabañero (pastor) y Facundín García (campesino). Cariñosos y sabios, enamorados del campo y sus criaturas…risas por doquier.

 

 
 
Vamos a dar un repaso por todas las fuentes que fueron vida de este pueblo y que hoy son recuerdo para las personas mayores, y nada para las más jóvenes. Para que seamos conscientes de todo lo que sacrificamos al Dios del “progreso”. Para reflexionar sobre si puede haber futuro destruyendo la Naturaleza, en Cenizate, en La Manchuela y en todos los territorios mediterráneos donde el suelo y el agua son extremadamente frágiles.
 
A la poza de la Fuente del Frailote, en las afueras de la población, venía la gente del pueblo a tomar agua para beber. El ganado no abrevaba aquí, pues era muy poca el agua que manaba. En sus inmediaciones se hicieron cuevas de champiñón en la década de los años 60 del siglo XX, pero apenas funcionaron unos cuantos años. Se secó a finales de la década de los 70, tan pronto se comenzó la perforación de pozos en la llanura inmediata. Como vestigios, hoy sólo quedan unas matas de escaramujo y zumaque junto a una roca de toba calcárea porosa por donde en su día resudaba el agua.

La Fuente Lucía, en el paraje del Toril, siempre tuvo agua hasta que se secó en los años 80. Sus aguas servían para abrevar las caballerías que ayudaban en las tareas del campo. Los propietarios de las hazas de al lado, apodados los “Zorros”, ponían unas matas de tomates que regaban a cubos.
 
La Fuente del Cuervo recibía en una poceta calzada con piedras las aguas de dos nacimientos situados muy cerca reguero arriba. Al lado de esta fuente había un tornajo de madera realizado en medio tronco de pino donde Santiago abrevaba sus ovejas después de sacar el agua con un cubo. Igual que la anterior, se secó en los años 80.
 
El nacimiento de la Fuente de la Charca estaba situado en un resudadero de una pared caliza cuyas aguas se conducían unos 5 metros más abajo hasta una balsa que se utilizaba como lavadero, donde aún se aprecian las losas de lavar rústicas realizadas en piedra natural. Desde la balsa había un reguerón de tejas hasta al lado del camino, donde se plantaban lechugas en un celemín de tierra. Se secó a principios de los 80.

La Fuente de los Pocicos la conformaban un conjunto de al menos tres nacimientos en la ladera que desciende desde el llano a la Cañada. A partir de ellos se regaban una serie de huertas. El nacimiento mayor era el que estaba más Cañada abajo, otro había junto a unos pinos y el último donde aún hoy hay una gran piedra. Se secó a finales de los 90. El agua de esta fuente daba riego a una sola huerta de unos 2 almudes de superficie. Su propietario, Don Benito Villena, siempre la ha tenido arrendada. El ganado abrevaba en la misma fuente. La balsa de la fuente (de 2 por 4 metros de dimensión y 1,5 metros de profundidad) era utilizada en tiempos como lugar de baño de los chiquillos. El agua de esta fuente era buena para beber, pero la gente no venía a por ella para llevarla a sus casas porque está lejos del pueblo (a 3 km). Solamente la bebían los que pasaban por allí, sentándose a descansar a la sombra de unos olmos, hoy secos. Para el uso de boca, la población acudía con burros y cántaros a la fuente de la Huerta de Ramón y a la del Colmenar.

La Fuente del Colmenar consiste en una pequeña excavación de un metro de profundidad al pie de una gran visera de roca caliza. Siempre tenía agua, si bien en la actualidad se encuentra seca y lodada. Había una goma fina que conducía el agua desde la poceta hasta un abrevadero para los animales. Encima de la piedra que hay al lado también había un bebedero. Estaba cuidada por las gentes del campo ya que su agua era muy fina para beber, de las mejores del término junto con el Pozo Melchor. Hay una gran matarrubia o coscoja a su lado.

 
El Pozo de Melchor se encuentra en el barranco del mismo nombre. En el brocal del pozo había una higuera. Para sacar el agua, una persona se metía dentro con un cubo o bote y otra persona se quedaba fuera para coger el recipiente y echarlo a un pilón de piedra donde bebían las caballerías (Facundín abajo, Amado Cano arriba). El pozo tenía una profundidad de 1,5 metros, y sólo tenía unos 2 palmos de agua. Hoy se encuentra seco. Santiago recuerda que el agua de este pozo era muy fina para beber. Los labradores que se desplazaban hasta la casilla del Chuche, en verano bajaban aquí para que bebieran las mulas.

El Pozo Cebrián se sitúa en el reguero del que toma su nombre. Antes había un camino por donde pasaban los carros, pero ahora todo está perdido. Por aquí corría el agua permanentemente hacia la Cañada, hasta que a principios de los 90 se secó. Igualmente, en la actualidad se encuentra seco. Unos 30 metros más arriba del pozo había otro resudadero. Aunque se le llama pozo, realmente se trata de un manantial que nace entre grandes piedras.


La Fuente del Tollo del Buitrón y la Fuente del Tollejo del Buitrón nacían en el fondo de los tollos del mismo nombre. Antiguamente en este lugar se arrojaban los animales de gran tamaño cuando morían, tales como cerdos y mulas.
 
La Fuente de la Huerta de Santa Bárbara o de Ramón cuenta con dos grandísimos pinos y una encina en sus inmediaciones. El agua de la mina goteaba permanentemente y se almacenaba en la balsa. En la actualidad la mina está rehundida y la balsa abandonada, si bien es la única fuente del término que cuenta con algo de agua.


NOTA: Quienes deseen acceder a más información sobre las fuentes de Cenizate y otros municipios de la cuenca del Júcar pueden hacerlo a través de los siguientes enlaces.

Cenizate: Álbum de las fuentes de Cenizate en Flickr https://flic.kr/s/aHsmhGqcNp

Fichas de las fuentes de Cenizate: https://goo.gl/dr9Wm5
 
Video de excursión sobre la vegetación de las fuentes de Cenizate: https://www.youtube.com/watch?v=d_uoFES0xoI

Sáez Descalzo, Juan (2004): “Nacimientos y embalses de agua en Cenizate”, en Revista Zenizate, nº 4, pp. 59-72 Ayuntamiento de Cenizate.

Casas Ibáñez: Informe https://goo.gl/W4oDUX Fichas de las fuentes https://goo.gl/ev1vrG

Villamalea: Capítulos sobre fuentes y tollos en este libro https://goo.gl/YNQt44

Alcalá del Júcar: Capítulos sobre fuentes y tollos en este libro https://goo.gl/jJmVbq

La Manchuela: Informe fuentes https://goo.gl/24ChjA Informe tollos https://goo.gl/ZUb7a8  Vídeo de los tollos https://vimeo.com/154033374

Mancha Júcar-Centro: Informe https://goo.gl/WFXc3i

Almansa: Informe https://goo.gl/xGowz4

Cuenca media del Júcar (provincias de Albacete, Cuenca y Valencia).

Informe: https://goo.gl/hBGxmQ Fichas de 75 fuentes: https://goo.gl/NR6Nrj

 

 

 

jueves, 3 de mayo de 2018

MACROGRANJAS EN CASTILLA-LA MANCHA: DOS PREGUNTAS PARA EL CONSEJERO


El próximo viernes 4 de mayo de 2018, a las 10,30 horas en la sede de la Confederación de Empresarios de Albacete (FEDA), el Grupo Multimedia de Comunicación La Cerca organiza una conferencia que lleva por título "El sector agroalimentario de CLM dentro de la economía nacional e internacional". La impartirá el Consejero de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Francisco Martínez Arroyo.

Seguro que son muchos los temas interesantes que abordará el Consejero, pero ninguno que esté generando tanta preocupación social como el de las macrogranjas de porcino que están intentando proliferar por toda la región. Como no podré estar presente en dicha conferencia, voy a formular por escrito mis preguntas a través de las redes sociales con la confianza de que puedan llegar al Consejero, y si lo tiene a bien manifieste su opinión al respecto.

La primera es una repregunta, por si el Consejero quisiera rectificar o matizar una contestación que dio hace apenas 10 días. El pasado 23 de abril, en Albacete, interpelado por la posición de la Junta de Castilla-La Mancha respecto a las macrogranjas el Consejero afirmó: “la responsabilidad de que se instale una macrogranja en cualquier municipio de la región es del Ayuntamiento en cuestión que es el “órgano sustantivo”. La Administración local recoge el proyecto de la empresa y pide la Declaración de Impacto Ambiental a la Consejería de Medio Ambiente.  Son los ciudadanos y el alcalde quienes tienen que decidir si quieren una granja de cerdos en su municipio. Es una cuestión que les compete a ellos. El alcalde tendrá que asumir el coste de promocionar una granja o no hacerlo y es una decisión que le compete al Ayuntamiento de manera exclusiva y que en ningún caso es competencia del Gobierno de Castilla-La Mancha. El Gobierno regional hace la Declaración de Impacto Ambiental que es siempre muy exigente[i], imponiéndose unos requisitos al promotor del proyecto”.

Esta respuesta no me sirve. Creo que entra en abierta contradicción con lo establecido en el Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha, que en su artículo 31 señala que la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha asume competencias EXCLUSIVAS, entre otras materias, en ordenación del territorio, urbanismo y vivienda, agricultura y ganadería e industrias agroalimentarias y planificación de la actividad económica y fomento del desarrollo económico de la Región. Por ejemplo, la Junta no deja que los municipios decidan sobre expedientes de transformación o nuevos derechos para plantación de viñedo, ni sobre incorporación de jóvenes a la agricultura, ni sobre ganadería extensiva o agricultura ecológica, ni sobre subvenciones a empresas productivas. En otros casos, como urbanismo, los municipios proponen, pero la Junta dispone. Entiendo que la Junta debe abandonar esta posición de equidistancia y tomar partido del lado de las preocupaciones de la gente.

Creo que la creciente movilización ciudadana contra las macrogranjas a las puertas de elecciones autonómicas ha llevado a la Junta a “echar balones fuera a la desesperada”. Al actuar así deja el problema de las macrogranjas en una situación de mayor vulnerabilidad aún. Para bien o para mal, los Ayuntamientos serán quienes decidan. Habrá algunos que cuenten con la opinión de la ciudadanía a través de procesos participativos transparentes. Habrá otros donde la Alcaldía tomará la decisión que estime conveniente sin consultar a sus vecinos/as. Lógicamente, los promotores de macrogranjas, buscarán éstos últimos Ayuntamientos para sacar adelante sus negocios sucios. La mayor parte de los Ayuntamientos son muy pequeños, sin medios para desarrollar un proceso con plenas garantías en materia de impacto socioambiental y menos aún para el control estricto de la gestión de residuos y de bienestar animal en el caso de que finalmente salgan adelante dichos proyectos.

Y otra cuestión no menor. Si un proyecto de macrogranja cuenta con una Declaración de Impacto Ambiental positiva por parte de la Junta de Castilla-La Mancha, ¿cómo podría un Ayuntamiento evitar la instalación de la misma sin ir contra la ley, es decir, sin prevaricar? Los ayuntamientos deberían justificar que la licencia no se puede otorgar por algún motivo mediante un informe técnico muy bien fundamentado en razones ambientales, sociales o económicas. Es decir, debería confluir la firmeza y valentía de la Alcaldía con la pericia de quienes elaboren los informes técnicos municipales. Y claro, frente a ello, estarían las empresas promotoras de macrogranjas con toda su artillería jurídica para recurrir cualquier acto administrativo contrario a sus intereses. Es decir, con mucha probabilidad se entraría en pleitos prolongados ante los tribunales de incierta resolución. Incluso podríamos encontrar fallos judiciales que obligaran a las maltrechas arcas municipales a indemnizar a empresas promotoras de macrogranjas a las que se les hubiera negado la licencia de obra y actividad de manera contraria a derecho.

En el caso de que fuera posible prohibir macrogranjas vía ordenanzas municipales (tras pasar el filtro administrativo de la correspondiente comisión provincial o regional de urbanismo), una corporación municipal posterior podría modificar dichas ordenanzas para que de nuevo fueran permisivas. Así, el riesgo de esta espada de Damocles siempre estaría ahí, preparada para caer en cuanto la correlación de fuerzas políticas en un ayuntamiento se mostrara proclive. Como la administración autonómica deja la decisión en los municipios, más allá de la emisión de la correspondiente Declaración de Impacto Ambiental, se convertiría en una simple espectadora respecto a un asunto de vital transcendencia para el medio ambiente y la salud de las personas en su ámbito de competencias.

Y ya puestos, una segunda pregunta muy concreta. Aprovechando que en el título de la conferencia se relaciona el sector agroalimentario regional con la economía internacional. ¿Existe algún documento o plan elaborado por la Junta de Comunidades, donde se valore el impacto socioambiental acumulativo sobre la tierra, el agua y el mundo rural, de los agronegocios ligados a los mercados internacionales, tales como la agricultura intensiva de secano y regadío, así como de la ganadería industrial que se están promocionando en esta región?


[i] Es cuestionable que las Declaraciones de Impacto Ambiental sean tan “exigentes”. El hecho de que se necesiten más de 2.000 plazas de cerdos para que sea exigible estudio de impacto ambiental es excesivo. Implícitamente se está considerando que con menos de 2.000 plazas no hay impacto en el medio natural, y eso es muy cuestionable. Por ejemplo, podría darse el caso de muchas granjas de 2.000 plazas en una comarca, que tendrían efectos acumulativos sobre el suelo y las aguas. Antes de la actual Ley de Evaluación Ambiental el límite para tener que someterse a estudio de impacto ambiental era 400 plazas de cerdos, por tanto, la evolución ha sido a cada vez más laxa, no cada vez más exigente.
Por otro lado, la Junta de Castilla-La Mancha está incumpliendo su ley de manera sistemática. Otorga Declaraciones de Impacto Ambiental a proyectos que no cumplen criterios exigidos como la presentación de estudios específicos sobre afecciones al medio cuando el proyecto está en zona protegida (red natura o zona ZEPA), ni la presentación de plan de abonado cuando el proyecto está en zona vulnerable a la contaminación de aguas subterráneas por nitratos (donde se incluye buena parte del territorio de la región).
Igualmente, en 2012 el Gobierno de Castilla-La Mancha derogó la normativa que regulaba la gestión de los purines de porcino, y hasta ahora no se ha sacado ninguna norma que la sustituya, a pesar de tratarse de una actividad con un elevado potencial de impacto ambiental negativo.