martes, 17 de abril de 2018

LA BURBUJA FINANCIERA DE LAS MACROGRANJAS EN CASTILLA-LA MANCHA YA ASOMA LA PATITA


 
La agencia de noticias Reuters, especializada en información financiera, anunciaba el lunes 16 de abril de 2018 que un grupo inversor chino estaría planteándose adquirir Incarlopsa por 1.000 millones de euros. Dicho grupo es Kam Fung Group Company Limited, radicado en Hong-Kong, especializado en el negocio inmobiliario, la construcción, el turismo, la minería y la inversión financiera. En este último ámbito, invierte en activos nacionales y extranjeros, financiando proyectos, fusiones y adquisiciones de empresas.  Como se ve, ninguna relación con el sector cárnico. Tampoco es necesario, como se trata de especular, lo mismo vale para un roto que para un descosido. Donde huela a dinero, allí que meten sus narices.


Incarlopsa (Tarancón, Cuenca) junto al Grupo Fuertes-El Pozo (Alhama de Murcia) son dos de las principales empresas del sector cárnico en España. Ambas, a través de otras empresas filiales (Cefusa en el caso del Grupo Fuertes e Icpor-Soria en el caso de Incarlopsa), están detrás de la pretensión de instalar cientos de macrogranjas de porcino en varias comunidades autónomas, especialmente en Castilla-La Mancha.

En la jerga financiera se utiliza el eufemismo “grupo inversor” en vez de su denominación más propia de “fondo especulativo”. Estos grupos deciden invertir en aquellas actividades de las que esperan una elevada rentabilidad a corto plazo. Normalmente no se trata de inversiones a medio y largo plazo, preocupadas por la imagen y la fortaleza de la empresa que adquieren, sino que buscan su reestructuración para hacerla atractiva a su vez a nuevos inversores especulativos y venderla entera o a trozos nada más que se presente la ocasión, incluso a veces a empresas del propio sector de la adquirida, reduciendo así la competencia, dando lugar a oligopolios. ¿Y si el Grupo Fuertes-El Pozo estuviera detrás de esta operación? Es una simple especulación.

Tras estos años de crisis, todos/as sabemos lo que significa el eufemismo “reestructuración” empresarial: división en diferentes líneas de negocio, externalización de tareas y riesgos, endurecimiento de condiciones laborales, expedientes de regulación de empleo, creación de filiales en paraísos fiscales para reducir el pago de impuestos, etc.

Si hoy un grupo de capital privado chino quiere comprar Incarlopsa (31 millones de euros de beneficios en 2016) y pagar 1.000 millones de euros, es gracias a que Incarlopsa ha conseguido contar con el apoyo legislativo y financiero de diferentes instancias de gobierno a sus planes de rodear sus mataderos de más de un millón de cerdos en macrogranjas intensivas y así asegurar el abastecimiento para su plan de expansión. Es esta fuerte proyección de crecimiento a corto plazo la que ha disparado los deseos de grupos de inversión especulativos por comprar Incarlopsa, y así se cierra el círculo del pelotazo. Veamos.

El Programa de Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha (2014-2020), con financiación del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER), está subvencionando con dinero público la instalación de macrogranjas de porcino por toda la región, especialmente en las áreas más despobladas y deprimidas desde el punto de vista económico. Igualmente apoya mediante la orden FOCAL (Fomento de la Calidad Agroalimentaria) a las propias empresas de transformación cárnica. La puesta en funcionamiento de dichas macrogranjas es indispensable para que salgan adelante los planes de expansión de estas empresas, que mejoran sus resultados económicos actuales y previstos, y se convierten en objetivo de grandes grupos de inversión especulativos, para los que la actividad productiva a medio y largo plazo no tiene ningún interés, estando sólo preocupados por materializar plusvalías a la mayor brevedad posible con la reventa de la empresa que acaban de comprar.

Vivimos en un sistema capitalista de libre empresa. Los gobiernos, salvo raras excepciones, no pueden inmiscuirse en las decisiones de los/as propietarios/as de una empresa de venderla al mejor postor. De acuerdo. Pero los gobiernos si tienen la capacidad de dirigir la legislación y los fondos públicos para ayudar a empresas y sectores anclados al territorio contra viento y marea, respetuosos con la conservación de la naturaleza y con el trabajo decente de las personas, elementos que en última instancia permiten prosperar a nuestros pueblos y comarcas.

En resumen, hay que ponerse en guardia cuando un gran fondo de inversión especulativo pone sus ojos en un territorio. La reciente crisis financiera ha demostrado que las verdaderas armas de destrucción masiva no estaban en Afganistán, Irak ni ningún otro país arrasado por esta causa. Hoy, las verdaderas armas de destrucción masiva son financieras, y les dejamos moverse a sus anchas por todo el mundo.

martes, 13 de marzo de 2018

LAS MACROGRANJAS: EL GOBIERNO DE CASTILLA-LA MANCHA VUELVE A EQUIVOCARSE DE BANDO

A veces, los gobiernos son el problema. En vez de cuidar y abrir alamedas para personas libres, conducen a callejones sin futuro. Sólo por favorecer a corto plazo los beneficios de grandes empresas. Desde el sector financiero hasta la agroindustria, pasando por pelotazos urbanísticos y la privatización de servicios públicos.

No hay otra opción. La gente y los pueblos tienen que movilizarse para defender lo público y lo comunitario. La historia reciente de Castilla-La Mancha está salpicada de estas luchas sociales, que no han estado lideradas por partidos políticos, sindicatos u organizaciones agrarias. Han surgido de la preocupación y la toma de conciencia de la ciudadanía.
Las personas mayores salieron a la calle contra el intento de cerrar las urgencias nocturnas de determinados centros de salud en el ámbito rural. Las mareas verde y blanca denunciaron (y en ello siguen) los recortes en la educación y la sanidad pública. El colectivo de trabajadores/as interinos/as de la Junta de Comunidades ganó en los tribunales lo que se les arrebató por decreto. Las comarcas objetivo de las tierras raras, del fracking o del cementerio nuclear salieron masivamente a la calle para desterrar esas prácticas de sus campos, que condenaría lo único que tienen: sus cosechas y sus ganados.
Hoy, al amparo de ayudas económicas establecidas por el Gobierno de Castilla-La Mancha con fondos de la Unión Europea, las macrogranjas de porcino ligadas a grandes empresas del sector cárnico, intentan expandirse por todas las provincias de Castilla-La Mancha. Mucha gente teme fundadamente que los impactos ambientales asociados a estas instalaciones deterioren el aire, el agua y el suelo de sus pueblos. Ante su petición de información y debate transparente en actos públicos, algunos ayuntamientos cierran sus puertas a cal y canto, contribuyendo así a una bella metáfora: la calle y no las instituciones son el lugar privilegiado para impulsar los cambios sociales.
Ante las plataformas contra las macrogranjas de porcino que están proliferando por toda la región, que piden repensar la conveniencia de este tipo de industrias en nuestro medio rural, la administración regional mantiene monolítica su postura a favor de estas instalaciones.
El Gobierno de Castilla-La Mancha asume los principios del despotismo ilustrado, donde los gobernantes afirman regirse por los intereses del pueblo al tomar sus decisiones, pero no cuentan con éste en aquellos casos donde hay un clamor contrario a sus políticas. El actual gobierno regional actuó al principio, sin complejos, como el principal valedor de la empresa minera que quería explotar las tierras raras del Campo de Montiel. Luego, la presión social le obligó a dar marcha atrás. Ahora, con las macrogranjas, lleva el mismo camino. En vez de actuar rápido de reflejos, y ponerse desde el principio del lado de la gente que defiende su tierra, sigue flirteando con empresas de dudosa responsabilidad social corporativa en lo que toca a su impacto ambiental negativo.
Hay dos cosas peores que tomar decisiones equivocadas. Una, persistir en ellas por creer que no hay mejores alternativas. Dos, no enmendarlas por preferir servir antes a empresas particulares que al interés general.
Aire, agua y suelo, porque no es otra cosa la vida.

lunes, 5 de marzo de 2018

¿LEVANTAMOS LA MIRADA? ¿QUÉ FUTURO PARA CASTILLA-LA MANCHA?

 
En las modernas economías de mercado, la planificación cumple un papel más relevante aún que en los sistemas económicos de tipo soviético. Nada se deja al libre juego de la oferta y la demanda. Todo es dirigido por el gran capital transnacional, y los gobiernos, la mayoría de las veces, son simples ejecutores de sus planes.
 
Se nos machaca con la idea de que el desarrollo económico de los territorios pasa por abrir las puertas de par en par y extender la alfombra roja a proyectos respaldados por grandes grupos transnacionales. Proyectos que exigen para sí mismos las mejores condiciones, o lo que es lo mismo, las peores para la mayor parte de la gente (precariedad laboral) y la Naturaleza (deterioro ambiental). Y si no se le ofrecen, buscan otro lugar para invertir y maximizar beneficios. Porque en la globalización siempre puedes encontrar a alguien más empobrecido/a que acepte las condiciones del capital.
En Castilla-La Mancha llevamos décadas en esta dinámica propia de territorios dependientes y al servicio de las ansias de acumulación del capital financiero. Su actual gobierno, así como buena parte de su sociedad civil, no levantan la cabeza para imaginar el futuro desolador que se vislumbra con este modelo de desarrollo, depredador de recursos naturales y alienante para la gente.
Sólo en aquellos casos donde ha habido movilización y protesta social intensa, se han conseguido frenar estas políticas dañinas para la gente y la naturaleza. Y siempre cuando se ha tratado de proyectos “concentrados” en determinados espacios. Es el caso de la oposición a la minería de tierras raras en el Campo de Montiel, al cementerio nuclear de Villar de Cañas y al fracking o fractura hidráulica para la extracción de hidrocarburos no convencionales.
En cambio, en otros muchos casos, las políticas extractivistas de recursos naturales siguen campando a sus anchas de manera difusa por todo el territorio, contando con el apoyo decidido de las administraciones públicas competentes. Aquí cabe citar el apoyo explícito del Gobierno de Castilla-La Mancha a:
- las macrogranjas de porcino y de otras especies animales, al servicio del lobby de la industria cárnica, que amasa beneficios a costa del maltrato animal y del deterioro ambiental;
- la agricultura intensiva en el uso de fertilizantes, pesticidas y recursos energéticos no renovables tanto en secano como en regadío;
- la sobreexplotación a nuestro cargo de las propias aguas subterráneas y superficiales, que esquilma cauces y manantiales, que no es menor al agua que “nos roban” otras comunidades;
- la industria bélica de producción y adiestramiento en armas para matar a personas inocentes;
- las plataformas logísticas de las nuevas multinacionales de la distribución comercial a través de internet, para las que no existen personas trabajadoras, sino mano de obra de usar y tirar;
- el despoblamiento salvaje de buena parte del territorio castellano-manchego, incentivando las políticas de éxodo rural iniciadas con el desarrollismo de la dictadura, porque ya no interesan personas unidas a la tierra, sino consumidores/as en entornos urbanos, desarraigados/as, a pie de centro comercial.
Sólo conservando el agua y la tierra, haciendo un uso cuidadoso de estos recursos, mañana habrá vida aquí. Al capital que sólo busca maximizar beneficios, esto le da igual. Sólo piensan en el corto plazo, y nada más. A quienes vivimos aquí, y queremos que nuestros/as nietos/as lo sigan haciendo, no debería darnos igual. Sólo la movilización social frena las políticas que no piensan en la gente ni en la vida.
En una tierra viva, las organizaciones comunitarias y/o políticas pueden luchar contra la precariedad laboral, el desempleo, la desigualdad aberrante, las diferentes formas de violencia, el patriarcado, la corrupción, la dictadura de los mercados, la democracia de cartón-piedra, la producción de alimentos,… En una tierra envenenada y moribunda sólo hay un horizonte: el de la emigración.

viernes, 2 de febrero de 2018

CASTILLA-LA MANCHA SAQUEADA: LA SEQUÍA DE LA RAZÓN


El título de estas notas es una adaptación de “Extremadura saqueada. Recursos naturales y autonomía regional”, libro coordinado por los maestros José Manuel Naredo, Juan Serna y Mario Gaviria en el año 1978, en plena transición política.

El mismo dibujaba el marco de sometimiento y extractivismo consustancial al capitalismo, que a pesar de estar disfrazado con la “máscara de la democracia, es jerárquico y autoritario y continúa imponiendo coercitivamente sus relaciones de dominación y sus agresiones contra la naturaleza y los individuos”.

En Castilla-La Mancha se han reproducido en las últimas décadas los mismos esquemas de expolio que se señalaban en el caso extremeño, además de otros propios de los tiempos modernos, ligados a la maduración de su autogobierno. La mayor parte del interior peninsular ha jugado el papel de suministrador de energía, materiales, tierra y agua que devoran las grandes ciudades y polos industriales de Madrid y toda la costa mediterránea.

Centrales nucleares, cementerios de residuos radioactivos, embalses que roban el agua, sobreexplotación de acuíferos para robárnosla a nosotros/as mismos/as, expulsión de población rural, fuga de capitales de grandes empresas y fortunas, agricultura intensiva que esquilma suelos y pueblos, macrogranjas porcinas que envenenan la tierra, vertederos de residuos mil, minerías viejas del carbón, minerías raras para tecnologías que nos desconectan de todo, fracking, concentración de la propiedad de la tierra, urbanismo especulativo, autovías y aeropuertos a ninguna parte, industria de la guerra, plataformas logísticas certificadoras de precarización laboral, fincas, escopetas, señoritos, casinos y burdeles.

Naredo advertía en el Epílogo del libro contra “la ilusión de que la situación actual podría modificarse mediante un simple cambio en la cúspide política (…) si el Estado no es un ente neutral ello no se debe sólo a que sea el instrumento de una determinada clase social, sino también a que por su propia naturaleza su organización burocrática, jerárquica y centralizada no puede más que reproducir relaciones de dominación sobre individuos y territorios cualesquiera que sean los que la controlen”

El próximo lunes 5 de febrero, a las 20 horas, organizado por la buena gente de Ecologistas en Acción de Albacete, Cipriano Escribano y yo reflexionaremos sobre cómo este modelo depredador y desertificador se manifiesta en la gestión de las aguas de la provincia de Albacete.

La sequía de la razón es aún más dañina que la de las precipitaciones. Esta última acaba curándose con lluvia o con austeridad bien entendida (sí, claro, hay una austeridad y simplicidad justa y necesaria). En cambio, la primera es el caldo de cultivo para el despliegue de la racionalidad economicista y tecno optimista, incapaz de entender y cuidar las vidas, incompatible con ellas.

lunes, 15 de enero de 2018

ESTADOS, GRANDES CORPORACIONES Y LÍMITES ECOLÓGICOS DEL PLANETA


James O`Connor (1973, pág. 176): “el seguro social, no es, básicamente, un seguro para los/as trabajadores/as, sino una especie de seguro para los/as capitalistas y las grandes compañías”.

El pasado mes de noviembre fallecía a los 87 años de edad James O`Connor, sociólogo y economista marxista, profesor de la Universidad de California-Santa Cruz, conocido por sus aportaciones en el ámbito de las finanzas públicas y de la crisis ecológica. Anticipó en los años 70 del pasado siglo dos tendencias que hasta la actualidad se vienen imponiendo con toda crudeza: el estado al servicio de las grandes corporaciones y la crisis de la civilización occidental a partir de los límites ecológicos del planeta.

Conocí a Jim O`Connor en un curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Valencia, en marzo de 1992. Disertó sobre “Economía política de la ecología en el capitalismo moderno y el movimiento internacional rojo-verde”. El curso llevaba por título “La sociología frente a la crisis ecológica” y lo dirigía el profesor Ernest García. Otros ponentes fueron Jesús Ibáñez, Josep Vicent Marqués y Joan Martínez Alier.

La principal aportación intelectual de O`Connor se conoce como la “segunda contradicción del capitalismo”: el crecimiento económico socava la base de los recursos naturales, atenta contra la vida humana en la Tierra y por ende, colapsa las propias condiciones de producción capitalistas. Con esta línea editorial, O`Connor fundó en 1988 la revista "Capitalism, Nature, Socialism: A Journal of Socialist Ecology” (“Capitalismo, Naturaleza, Socialismo: Una revista de Ecología Socialista”).

Su libro más conocido es “La crisis fiscal del estado” (1973). Oí hablar del mismo mientras estudiaba economía, y hace unos años pude leerlo con sosiego. Conviene tener presente la fecha de publicación de este libro, en el ocaso de las políticas keynesianas y socialdemócratas, muy cerca del advenimiento del neoliberalismo con Reagan y Thatcher, a punto de desencadenarse la primera crisis del petróleo.

Señalaba O`Connor que los “avances” capitalistas en el ámbito de la agricultura, los recursos naturales, la industria, la distribución comercial, las finanzas,…han empobrecido a amplias capas de la población y regiones del planeta. Y que el Estado, para que no se cuestione su función legitimadora, actúa mediante políticas sociales, redistribuyendo rentas.

Igualmente, apuntaba que las políticas sociales son el resultado del avance del capitalismo monopolista en una doble vertiente:

- Son un mecanismo de legitimación para compensar los desequilibrios de la acumulación capitalista (desigualdades crecientes) en una sociedad de suma-cero.

- Intentan crear una sensación de seguridad entre trabajadores/as, reforzando la disciplina.

Afirmaba que el sistema fiscal desempeñaba dos funciones principales:

- Permite al capital monopolista aumentar su renta y su riqueza, reforzando su posición dominante.

- Se apropia del capital de las pequeñas empresas y de la clase trabajadora, con el fin de hacer frente a los costes del capital social (capital físico, capital humano, gasto social).

O´Connor denominaba “crisis fiscal del estado” a la tendencia del gasto gubernamental a aumentar más rápidamente que los ingresos como consecuencia de las necesidades crecientes de ciudadanos/as y grupos de presión económicos que producen mayores demandas sobre el presupuesto estatal.

Y en la línea de las aportaciones de John Kenneth Galbraith, afirmaba que los grupos de interés se han apropiado de muchas parcelas del poder estatal mediante “múltiples relaciones estrechas con el Gobierno”, controlando la mayor parte de los organismos reguladores de ámbito federal, estatal y local, para garantizarse la mayor parte en el reparto del botín.

Todo un visionario Jim O’Connor.

Ya son más de 40 años de capitalismo de estado o corporativo. Mientras continúan los debates sobre otro estado presto a disciplinar la quimera acumuladora y extractivista del gran capital, no caemos en la cuenta de que la tarea es construir algo nuevo y distinto al estado en cuanto a forma de organización comunitaria de las gentes.  

viernes, 29 de diciembre de 2017

Ni pájaros ni barro en la Fuente del Pájaro de Casas Ibáñez



Ni valles para perderse, ni páginas en blanco, ni barro para hacer pájaros y echarlos a volar (Adaptación de “Pájaros de barro” de Manolo Garcia).

El nacimiento de la Fuente del Pájaro se situaba a una altitud de 666 metros sobre el nivel del mar (msnm), en el Valle del Cabriel de Casas Ibáñez, junto a la carretera que une esta población con la aldea de Tabaqueros. Parada obligatoria para todas las gentes que por allí pasaban para hacer tareas en el campo, para disfrutar del monte o para acopiar agua que beber en casa.

Las aguas de la fuente, tras pasar por un pequeño pilón, llegaban a una charca de tierra que permitía el abrevado de los animales que ayudaban en las tareas campesinas, así como del ganado que pastaba en el Monte Público Derrubiada. Después corrían reguero abajo y eran aprovechadas para regadío en la Huerta de Engaña Óleos. Después, saltaban por el tollo del mismo nombre en su camino hacia el Cabriel.

El murmullo del agua y la sombra de los grandes olmos que había en el entorno de la fuente eran foco de atracción para que la gente acudiera a comer o merendar. Hace años se secaron los olmos y el lugar comenzó a quedar huérfano.

El caudal histórico de la Fuente del Pájaro era de 0,2 litros por segundo (l/s) aproximadamente, pero tras la sobreexplotación de las aguas subterráneas en su zona de influencia, su caudal descendió a 0,1 l/s en 2005, a 0,04 l/s en 2010, hasta terminar secándose por completo en 2015. Las personas mayores del lugar nunca habían visto seca esta fuente, como tampoco otras cercanas como la Fuente Nueva.

Reguero arriba de la fuente había otros dos importantes manantiales en la Huerta de Tartaja. Cada uno de ellos tenía un caudal histórico de 0,3 l/s aproximadamente, naciendo a los 705 msnm, una altitud muy cercana a la de la llanura inmediata (735 msnm). Desde el año 2012 también se encuentran secos. Antes de que así ocurriera, sus aguas llenaban dos balsas de tierra en la cabecera de los regueros, que luego se utilizaban para el riego de la huerta. Valeriano Gómez y Mercedes Gómez cultivaron por mucho tiempo estas tierras, de donde obtenían las mejores hortalizas y frutas que luego vendían en las piedras del mercado municipal o en su propia casa.

Mercedes y Valeriano nacieron en la Derrubiada. Ambos en El Retorno, en el término de Venta del Moro. Toda una vida campesina entre huertas, olivos y almendros. Personas sabias, capaces de procurarse con sus propias manos todo lo necesario para una vida digna, dura a veces, pero digna. Sus vidas se apagaron recientemente, a la par que los manantiales de agua de su querido Valle.

Menos vidas ligadas al Valle del Cabriel. Menos lugares para la esperanza.

El sino de los pájaros: emigrar y volar, romper jaulas y volar o no reconocer su tierra y morir de melancolía.

“Pájaros en la cabeza y volar

a donde las ventanas siempre están abiertas…”

Ismael Serrano
Álbum de fotos de la Fuente del Pájaro: https://flic.kr/s/aHskqAKXWt

Álbum de fotos de las fuentes de la Huerta de Tartaja: https://flic.kr/s/aHsm8pRXHo

 

jueves, 2 de noviembre de 2017

LAS ENERGÍAS RENOVABLES EN EL REGADÍO DE CASTILLA-LA MANCHA

 
El próximo jueves 9 de noviembre de 2017 participaré en la mesa redonda “¿Son posibles las energías renovables en el presente marco regulatorio?” dentro del “Congreso sobre el derecho de las energías renovables y el regadío. Agua y electricidad verde” que se celebrará en Albacete los próximos 9 y 10 de noviembre de 2017. El título de mi ponencia es “Límites e impactos ambientales de las energías renovables en el regadío: el caso de Castilla-La Mancha”.
 
El texto completo de la misma puede descargarse en el siguiente enlace goo.gl/amMfe9
La actual agricultura intensiva ligada al agronegocio cabe calificarla como una actividad extractivista, con un elevado impacto ambiental y social. El Instituto Universitario de Estudios de América Latina (2017) de la Universidad de Sevilla define el extractivismo como:
“(…) el conjunto de actividades económicas directamente apoyadas en la explotación y apropiación de recursos naturales y su comercialización como materias primas (minerales y petróleo) o productos primarios (agricultura intensiva). Las operaciones para la obtención de estos productos, caracterizados por su escaso grado de elaboración y su orientación exportadora, implica la utilización y degradación a gran escala del patrimonio natural de los territorios en los que el modelo se localiza, generándose importantes repercusiones e impactos sociales, ambientales y territoriales”.
Pudiera pensarse que los fenómenos extractivistas tienen lugar exclusivamente mediante la apropiación de recursos del Sur por parte del Norte global. No es así. Todo Norte tiene su Sur, incluso dentro de las fronteras de las propias economías desarrolladas. En el caso que nos ocupa, las políticas de regadío que afectan a la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, tanto las que han tenido lugar en las últimas décadas, las que ocurren en la actualidad, así como las que se pretenden llevar a cabo, van a comprometer el futuro de este territorio.
Castilla-La Mancha, en el centro de la mitad sur peninsular, alberga las cuencas altas de importantes ríos, tales como el Tajo y el Guadiana de la vertiente atlántica, el Júcar y el Segura de la mediterránea. Los lugares donde se desarrollaron los primeros regadíos fueron aquellos cercanos a corrientes permanentes de agua, donde más fácil era llevar a cabo pequeñas obras como azudes, acequias y norias movidas por la propia corriente de los ríos, para aportar agua a las tierras ribereñas. En Castilla-La Mancha existen regadíos históricos con aguas superficiales en las cuencas alta y media del Tajo y del Júcar, así como en las cuencas altas del Guadiana y del Segura. No obstante, en demasiados casos estos sistemas han experimentado deterioro y regresión de la mano de la pérdida de población y del abandono de la agricultura tradicional que ha tenido lugar en estos espacios rurales.
Igualmente, allí donde las aguas subterráneas estaban relativamente someras, desde antiguo se pusieron en marcha sistemas de elevación a la superficie mediante norias de tracción animal u otros artilugios manuales. En zonas de llanura castellano-manchegas, muchos pueblos contaban con huertas cercanas a la población que regaban a partir de pozos y permitían asegurar el abastecimiento en cercanía de productos hortícolas, además de diversificar la actividad agraria.
Si bien importantes recursos de agua superficial de Castilla-La Mancha, y los subterráneos de la cuenca alta del Segura a través de los pozos de sequía se trasvasan a otros territorios, los abundantes recursos de agua subterránea de las cuencas del Guadiana y del Júcar son objeto de sobreexplotación por parte de la agricultura de regadío intensiva de la propia región. En un caso y en otro, se produce un fenómeno extractivista de gran magnitud, utilizando recursos de agua muy por encima de sus niveles renovables, con la consiguiente hipoteca que ello implica sobre el futuro de esta región.
Que detrás del cambio climático se encuentre la combustión a gran escala de hidrocarburos no significa que la sustitución de éstos por sistemas energéticos renovables vaya a resolver los problemas energéticos de la humanidad.
Las limitaciones a la generación de energías renovables deben hacernos caer en la cuenta de que las mismas no pueden sustituir completamente a las energías convencionales que utilizamos masivamente en la actualidad. Toca hacer frente a una transición del modelo energético actual y del modelo de producción y consumo asociado al mismo, en el horizonte de una sociedad y una economía mucho menos intensiva en el uso de energía. Para determinar qué usos van a disponer de garantía de suministro hay que abordar un proceso de planificación basado en la información y la participación de la ciudadanía. No hacerlo podría llevarnos a prácticas de darwinismo social regidas por los conflictos en el marco de un colapso civilizatorio acelerado.
Las energías renovables del futuro deben dedicarse fundamentalmente a aquellos usos de mayor interés social que en breve plazo ya no van a poder ser abastecidos por las energías convencionales no renovables, en rápida tendencia hacia el agotamiento. En este marco de decisión caracterizado por la escasez apremiante de recursos para satisfacer necesidades humanas básicas (alimentación, vivienda, salud, educación, seguridad), tendremos que convenir cuáles de ellas van a contar con suministros energéticos y de materiales con carácter preferente.
Los avances en sistemas de generación eléctrica renovable, para instalaciones aisladas en el campo, van de la mano de precios cada vez más bajos y de mayor simplicidad en su manejo, de tal forma que cualquier persona con una mínima formación puede hacerlos funcionar. La energía que generan se aporta directamente a la electrobomba (bombeo solar directo), y no precisan de baterías que acumulen la energía producida, abaratando sustancialmente su precio, facilitando así un aumento de las extracciones de agua subterránea.
En los últimos años se está produciendo en Castilla-La Mancha un boom en la expansión de cultivos leñosos como la viña, el almendro, el olivar y los pistachos. En muchos casos, las nuevas plantaciones o las reconversiones de las existentes, se están transformando en regadío, a pesar de tratarse de cultivos que tradicionalmente se han realizado en tierras de secano, adaptados perfectamente a las condiciones naturales del territorio.
Entre 2002 y 2016 los cultivos de leñosos más importantes en Castilla-La Mancha, el viñedo, el olivar, el almendro y el pistacho, tradicionalmente cultivados en secano, han experimentado una intensa transformación hacia sistemas de regadío.
Agrupando las superficies de los cuatro principales cultivos leñosos de Castilla-La Mancha, en su conjunto permanece casi constante entre 2002 y 2016 (baja la de viñedo y sube la de olivar, almendro y pistacho). No obstante, en términos cualitativos es preciso señalar la reducción del cultivo en secano en favor del cultivo en regadío, casi en el mismo orden de magnitud (unas 100.000 ha). La superficie de regadío de estos cultivos en 2002 era de 195.299 ha (19% del total), mientras que en 2016 ha sido de 293.019 ha (29,5% del total).
La actividad agraria en su conjunto, y el regadío en particular, deberían tener presente las nuevas realidades globales que nos instan a desarrollar el principio de la soberanía alimentaria como derecho de todos los pueblos de la Tierra a producir en cercanía sus propios alimentos, evitando la dependencia de las importaciones procedentes de mercados internacionales controlados por grandes empresas multinacionales y por fondos financieros de carácter especulativo. Mercados que imponen transportes de miles de kilómetros a los alimentos de una parte importante de la humanidad, y que en el contexto del actual agotamiento energético son absolutamente insostenibles, corriendo el riesgo de ser cada vez más inestables y especulativos.
En el ámbito de la soberanía alimentaria de las comunidades rurales, las energías renovables aplicadas al regadío deben gestionarse de acuerdo con criterios de interés general, para producir alimentos de calidad con destino a su consumo preferente en el seno de dichas comunidades. La garantía del suministro de los mismos no debería dejarse en manos de las grandes empresas del agronegocio y de la distribución comercial, sino que debería articularse desde las propias comunidades.
Las energías renovables que hagan posible el regadío del futuro no deberían utilizarse para seguir dando oxígeno a una agricultura intensiva que pudiera acarrear daños ambientales y sociales del mismo calado que el actual regadío con energías convencionales.
Si las tecnologías de energías renovables aplicadas al regadío siguen avanzando hacia la mejora de la eficiencia económica y energética, de tal manera que a través de las mismas pueda llevarse a cabo un uso creciente de las aguas subterráneas, se corre el riesgo de alcanzar un mayor deterioro de los ecosistemas ligados al agua. La tecnología, sin un adecuado control social, nos adentra en mayores problemas en lo que toca al cuidado de la vida.