Tradicionalmente, no había nada mejor para definir la ideología de un partido político que fijarse en sus propuestas o políticas ciertas sobre cómo llevar a cabo la recaudación impositiva por un lado, y en la forma de materializarla posteriormente en gasto público.
Los partidos de izquierdas apostaban por sistemas fiscales progresivos (que gravan con mayores tipos impositivos a los contribuyentes de más altos niveles de renta y/o patrimonio), así como de políticas sociales y redistributivas hacia los/as ciudadanos/as más desfavorecidos. En el otro lado, los partidos de derechas se caracterizaban por propugnar un mayor liberalismo económico y sistemas fiscales regresivos, dando más cancha a los impuestos indirectos que al gravar a todos los contribuyentes por igual, suponen un esfuerzo mucho mayor para quienes tienen un menor nivel de renta.
Pues bien, eso era antes. Ahora vivimos los tiempos de “la fiebre de las rebajas fiscales”, que en el caso de España ha llevado a que las políticas aplicadas por varias Comunidades Autónomas de distinto signo político, las del actual partido en el Gobierno de España, además de las del principal partido de la oposición, sigan apuntando a desmantelar el sistema fiscal progresivo de este país, fruto del consenso de la Transición política.
Al final, ante la proximidad de las elecciones, y lo ajustado de los resultados que estiman las encuestas, los partidos intentan plantear medidas para conseguir apoyos ciudadanos en ámbitos sociales que no son precisamente los que les han apoyado tradicionalmente. Así, el PP plantea medidas que beneficiarían a clases medias y bajas, mientras el PSOE hace anuncios y/o aplica políticas a favor de las clases altas.
Veamos algunos ejemplos:
a) El Gobierno de Castilla-La Mancha ha acordado con efectos 1-1-2008 la casi total supresión del Impuesto de Sucesiones y Donaciones, que pagan fundamentalmente los contribuyentes poseedores de grandes fortunas en el momento de su transmisión como herencia o donación. Ello va a suponer una reducción de ingresos fiscales a la región de 50 millones de euros/año. En las Cortes de Castilla-La Mancha, durante el debate de esta propuesta, el Gobierno regional justificó esta supresión alegando que ello va a redundar en un mayor crecimiento económico (lo cual es dudoso, pues mientras el dinero recaudado por la administración se materializa en su totalidad en gasto público, el ahorrado por las rentas altas puede que se materialice en consumo de bienes de lujo o se ahorre). El titular de prensa era que “Castilla-La Mancha ofrece uno de los tratamientos fiscales más favorables”, a lo que habría que añadir para no faltar a la verdad “para los contribuyentes más ricos”. Pues el Impuesto de Sucesiones y Donaciones era progresivo, es decir, pagaban más que proporcionalmente aquellos contribuyentes que recibían un mayor valor de herencia o donación.
b) Respecto al Gobierno de España, el PSOE ha prometido que eliminará el impuesto sobre el patrimonio si gana las elecciones. Una propuesta neoliberal que favorece claramente a los más ricos, que son los que lógicamente tienen patrimonio suficiente como para pagar por este impuesto. Como apunta el profesor Juan Torres López en su página web (http://www.juantorreslopez.com/), desde el Gobierno esta propuesta se ha justificado con argumentos inconsistentes. Se ha dicho que el impuesto sobre el patrimonio, que pagan un millón de contribuyentes, se ha convertido en un tributo que "recae sobre las clases medias" pero "no sobre las más altas" que "encuentran fáciles mecanismos de elusión" (La noticia en el diario Cinco Días, aquí).
- En primer lugar, no es un impuesto que recae sobre las clases medias. Según la última Memoria de la Administración Tributaria española que elabora el Ministerio de Economía y Hacienda, la mayoría de los contribuyentes “de clases medias” tributa muy poco en comparación con los de “clases altas”: “Los declarantes con patrimonios netos inferiores a 400.000 euros, el 72,1 por ciento del número total de contribuyentes (…), aportaron tan sólo el 24,8 por ciento de la base liquidable total del ejercicio”. “En el extremo contrario de la distribución, se observa que los contribuyentes con patrimonios netos superiores a un millón de euros, el 6,5 por ciento de los declarantes de esta partida, absorbieron el 41,6 por ciento del importe total de la base liquidable”.
- El segundo argumento es casi peor que este primero: ¿cómo se puede decir que elimina el impuesto porque las clases altas lo eluden?. Si los ricos eluden el pago de impuestos justos, lo que debería hacer un gobierno no es eliminar los impuestos sino corregir la situación, combatir los fraudes y conseguir que haya justicia fiscal.
c) El PP, en precampaña electoral, también ha anunciado una gran reforma fiscal, cuya propuesta estrella ha sido que todos los trabajadores y pensionistas que hoy ganan 16.000 euros al año o menos, no pagarán el Impuesto sobre la Renta.
En resumen, los gobiernos autonómicos y el de España se han cargado el Impuesto de Sucesiones y Donaciones y amenazan hacer lo mismo con el Impuesto de Patrimonio, dos figuras impositivas que vienen del consenso democrático de la transición. A su vez, anuncian con devaluar hasta el extremo el IRPF o el gravamen sobre las rentas del capital (las rentas que perciben fundamentalmente los contribuyentes más ricos). Nuestros gobiernos autonómicos y nacional entienden que les sobran recursos fiscales porque todas las necesidades en cuanto a infraestructuras y servicios públicos están adecuadamente cubiertas, así como, evidentemente, la financiación de los Ayuntamientos. Pondremos algunos ejemplos en sentido contrario:
- Todavía no hay universalización ni gratuidad en los servicios de guarderías (escolarización de 0 a 3 años), y ello si que ayudaría a la igualdad real entre hombres y mujeres, entre mundo rural y mundo urbano, así como a fomentar la natalidad.
- Las infraestructuras de transporte, y lo más importante, las líneas regulares de viajeros intracomarcales e intraprovinciales son absolutamente insuficientes, cuando no inexistentes, contribuyendo a fomentar el éxodo de la población de los pequeños pueblos a las cabeceras de comarca y a la capital. ¿Quién va a querer vivir en un pueblo o aldea del que difícilmente se puede entrar o salir por medios diferentes al automóvil privado?.
- Mientras tanto, se privatizan o externalizan servicios públicos sanitarios, educativos, sociales, planes de pensiones privados, etc. Claro, ¿con qué dinero los queremos pagar si renunciamos alegremente a una recaudación impositiva progresiva?.
Como apunta claramente el manifiesto de ATTAC-España (http://www.attac.es/portalattac/index.php?option=com_content&task=view&id=192&Itemid=1), las rebajas sistemáticas de impuestos directos progresivos, como empezó a hacer en su día el Gobierno del PP y ha continuado el Gobierno del PSOE, no constituyen un beneficio para la ciudadanía, sino que en realidad implican un claro retroceso en la garantía de prestación de servicios públicos esenciales y de las infraestructuras públicas de las que nos beneficiamos todas y todos.
Si el Estado no dispone de ingresos suficientes no puede proveer y garantizar a los ciudadanos/as unos servicios públicos de calidad (educativos, sanitarios, pensiones, servicios sociales, redes viarias, transportes colectivos, de promoción cultural). El deterioro o desmantelamiento intencionado de los servicios públicos, que lleva a su descrédito ante la ciudadanía, es el principal argumento que emplean en la actualidad muchos gobiernos para privatizar servicios esenciales, de manera que los ciudadanos con el dinero en el bolsillo (como dice Rajoy), evidentemente aquellos que lo tengan, se busquen la vida por su cuenta para así abrir todavía más brecha social entre la minoría que puede acceder a caros servicios privados de calidad y la mayoría que debe contentarse con lo que hay.
NOTA: La media de la presión fiscal en la Europa de los 15 (los países europeos con mayores coberturas sociales) es 5 puntos superior a la de España. Además estos mismos países conceden en sus presupuestos gran importancia al gasto social: la media del gasto social en estos países es 6 puntos superior a la española, y así han podido desarrollar políticas de bienestar más satisfactorias.
martes, 22 de enero de 2008
lunes, 14 de enero de 2008
CUANDO TOCA ABRIR NUEVAS VEREDAS
Somos absolutamente afortunados cuando podemos elegir sin presiones, o por lo menos sin sucumbir a ellas, los caminos por los que transitar. Cuando a la vez que leemos y sentimos el libro de la vida aprendemos a ser libres, a pensar por cuenta propia, a tomar la mano de la gente para soñar y luchar por un mundo más justo allá donde nos toca estar.
Y en este ir, tan importante como no perder el horizonte de la utopía, es estar pendientes de la tierra que quedará bajo nuestros pies en el paso siguiente, por aquello que podamos destruir con nuestra huella. Porque no podemos alcanzar más justicia social y libertad si sellamos los labios de quienes quieren decir algo porque no queremos oír (ni que nadie oiga) palabras transparentes, tanto por el temor a que prendan en el alma de los demás como porque perturben estados de unánime y perversa autocomplacencia.
En paralelo, a la vez que reflexionamos y nos empinamos para atisbar mejor la propia ruta, tenemos que buscar los/as compañeros/as de viaje, para unirnos a ellos/as con lazos de compromiso y confianza. Sólo en grupo podemos fundir nuestras inquietudes y anhelos para crecer, para escuchar, para comentar y para gritar contra aquello que nos corta las alas y reduce nuestro horizonte, o lo que es lo mismo, contra aquello que congela y condena nuestras utopías.
Así, cuando constatamos que en las organizaciones donde participamos, el miedo, el deseo de agradar al poder o la obediencia indebida nos hacen callar y mirar para otro lado, es también el momento de abrir de par en par las ventanas de nuestro corazón para descubrir de entre las voces de la calle nuevos latidos de esperanza en los seres humanos.
Y a partir de ahí, salir de la misma manera que llegamos: sigilosamente. Eso sí, con los mejores recuerdos de todo lo acontecido, porque todo ha sido bueno, incluso aquello que desde el primer día nos encaminó al callejón del desánimo.
Pues eso, que es tiempo de abrir nuevas veredas.
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Política
sábado, 22 de diciembre de 2007
CUANDO LAS COMPRAS ALIMENTAN EL DESPILFARRO Y LA INJUSTICIA
CUANDO LAS COMPRAS ALIMENTAN EL DESPILFARRO Y LA INJUSTICIA
Las necesidades humanas básicas (alimentación, vestido, vivienda, salud, educación y cariño) podemos satisfacerlas de manera minimalista y moderada o, por el contrario, mediante un consumo creciente y desbocado de bienes y servicios cuya utilidad real termina en el mismo acto de la compra. Es decir, no satisfacen ninguna necesidad básica adicional a las que ya teníamos cubiertas, sirviendo sólo para calmar una necesidad artificialmente creada para favorecer intereses privados de lucro económico y/o de ostentación.
La noticia cuyo enlace aparece más abajo tiene tras de sí consumo masivo de artefactos despilfarradores de recursos naturales y potenciadores de fracturas y explotación social. Productos que sólo pueden ser objeto de consumo masivo en las sociedades opulentas en tanto en cuanto pueden llegar a nosotros a precios muy bajos, arrastrando tras de sí un rosario de costes externos reales (inhumanas condiciones de trabajo, daños ambientales) que no se reflejan en su precio de mercado.
Un mercado que, a falta de una eficaz regulación pública, sirve para aumentar injusticias sociales en un mundo polarizado: por un lado empresas y consumidores de los países enriquecidos, por otro, mano de obra esclavizada de países empobrecidos.
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/vez/Wen/hace/juguete/elpepusoc/20071216elpepisoc_7/Tes
Las necesidades humanas básicas (alimentación, vestido, vivienda, salud, educación y cariño) podemos satisfacerlas de manera minimalista y moderada o, por el contrario, mediante un consumo creciente y desbocado de bienes y servicios cuya utilidad real termina en el mismo acto de la compra. Es decir, no satisfacen ninguna necesidad básica adicional a las que ya teníamos cubiertas, sirviendo sólo para calmar una necesidad artificialmente creada para favorecer intereses privados de lucro económico y/o de ostentación.
La noticia cuyo enlace aparece más abajo tiene tras de sí consumo masivo de artefactos despilfarradores de recursos naturales y potenciadores de fracturas y explotación social. Productos que sólo pueden ser objeto de consumo masivo en las sociedades opulentas en tanto en cuanto pueden llegar a nosotros a precios muy bajos, arrastrando tras de sí un rosario de costes externos reales (inhumanas condiciones de trabajo, daños ambientales) que no se reflejan en su precio de mercado.
Un mercado que, a falta de una eficaz regulación pública, sirve para aumentar injusticias sociales en un mundo polarizado: por un lado empresas y consumidores de los países enriquecidos, por otro, mano de obra esclavizada de países empobrecidos.
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/vez/Wen/hace/juguete/elpepusoc/20071216elpepisoc_7/Tes
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Medio ambiente
martes, 2 de octubre de 2007
SOBRE LO QUE REALMENTE IMPORTA EN POLÍTICA
SOBRE LO QUE REALMENTE IMPORTA EN POLÍTICA
“Cada loco con su tema, contra gustos no hay disputa”. Este es el comienzo de una canción del poeta Joan Manuel Serrat. Si nos tomamos a pecho lo dicho, derivamos hacia el relativismo, esa forma de ser y estar que tanto agobia a ciertas jerarquías religiosas, pero que es fundamental para dos tareas. La importante: garantizar la libertad y pluralidad del pensamiento y la acción de las personas. La banal: polemizar y perder el tiempo con asuntos que en nada contribuyen a mejorar la vida de la mayoría de la gente.
Tratando sobre esto último voy a poner algunos ejemplos de lo que a mi entender son temas y argumentos que en política sirven más para distraernos que para avanzar en libertades y ciudadanía. Siguiendo con nuestro autor, pasaríamos a la etapa de “Pero puestos a escoger”, es decir, a tomar partido.
Desde hace unos días toda España (perdón a algunos por la expresión) está gastando energías y enzarzándose respecto a:
- La quema de ciertos papeles que tienen impresa la cara de una persona.
- Cuál debe ser la nacionalidad de los que viven en cierto territorio.
- El color y la variedad de los trapos que deben colgar de los balcones de los Ayuntamientos.
- Lo conveniente de que ciertas personas vuelvan a la política activa.
Todos ellos, por descontado, TEMAS DEL MÁXIMO INTERÉS PARA QUIENES NO TIENEN LA MÁS MÍNIMA INQUIETUD POR TRATAR OTROS ASUNTOS AFINES A LOS ANTERIORES PERO DE MUCHA MÁS TRASCENDENCIA HUMANA:
- El papel de los Jefes de Estado y/o Gobierno, Parlamentos y ciudadanos/as ante la actual globalización planetaria, que empobrece y atenta brutalmente contra los derechos humanos. Más que de símbolos patrios, hablemos y preocupémonos por quienes no tienen un lugar bajo el cielo donde vivir en paz, para que toda aquella gente que cruza mares y océanos sustituya las pesadillas de dolor por sueños de esperanza.
- La extensión de la lucha cívica (pacífica por definición) para que todos los/as ciudadanos/as de cualquier territorio y nacionalidad se equiparen en derechos y oportunidades a los más afortunados.
- La situación de dependencia y subordinación en que se encuentran las Corporaciones Locales ante las Comunidades Autónomas recién llegadas.
- La instrumentación de fórmulas que ayuden a construir una verdadera democracia participativa de alta intensidad, que supere y arrincone liderazgos personales en política, que derivan en cultos y pleitesías propios de épocas feudales. Al estilo del subcomandante Marcos, con la cara cubierta, para no despistar la atención de lo realmente importante: el pueblo que siempre debe estar delante.
Quien quiera disfrutar más aún las palabras con alma de “Cada loco con su tema”, que enlace con la siguiente dirección http://www.geocities.com/Paris/Cafe/6764/serrat.html#cada, y sueñe con un mundo hermoso gracias a esas pequeñas-grandes cosas que nadie nos puede quitar.
“Cada loco con su tema, contra gustos no hay disputa”. Este es el comienzo de una canción del poeta Joan Manuel Serrat. Si nos tomamos a pecho lo dicho, derivamos hacia el relativismo, esa forma de ser y estar que tanto agobia a ciertas jerarquías religiosas, pero que es fundamental para dos tareas. La importante: garantizar la libertad y pluralidad del pensamiento y la acción de las personas. La banal: polemizar y perder el tiempo con asuntos que en nada contribuyen a mejorar la vida de la mayoría de la gente.
Tratando sobre esto último voy a poner algunos ejemplos de lo que a mi entender son temas y argumentos que en política sirven más para distraernos que para avanzar en libertades y ciudadanía. Siguiendo con nuestro autor, pasaríamos a la etapa de “Pero puestos a escoger”, es decir, a tomar partido.
Desde hace unos días toda España (perdón a algunos por la expresión) está gastando energías y enzarzándose respecto a:
- La quema de ciertos papeles que tienen impresa la cara de una persona.
- Cuál debe ser la nacionalidad de los que viven en cierto territorio.
- El color y la variedad de los trapos que deben colgar de los balcones de los Ayuntamientos.
- Lo conveniente de que ciertas personas vuelvan a la política activa.
Todos ellos, por descontado, TEMAS DEL MÁXIMO INTERÉS PARA QUIENES NO TIENEN LA MÁS MÍNIMA INQUIETUD POR TRATAR OTROS ASUNTOS AFINES A LOS ANTERIORES PERO DE MUCHA MÁS TRASCENDENCIA HUMANA:
- El papel de los Jefes de Estado y/o Gobierno, Parlamentos y ciudadanos/as ante la actual globalización planetaria, que empobrece y atenta brutalmente contra los derechos humanos. Más que de símbolos patrios, hablemos y preocupémonos por quienes no tienen un lugar bajo el cielo donde vivir en paz, para que toda aquella gente que cruza mares y océanos sustituya las pesadillas de dolor por sueños de esperanza.
- La extensión de la lucha cívica (pacífica por definición) para que todos los/as ciudadanos/as de cualquier territorio y nacionalidad se equiparen en derechos y oportunidades a los más afortunados.
- La situación de dependencia y subordinación en que se encuentran las Corporaciones Locales ante las Comunidades Autónomas recién llegadas.
- La instrumentación de fórmulas que ayuden a construir una verdadera democracia participativa de alta intensidad, que supere y arrincone liderazgos personales en política, que derivan en cultos y pleitesías propios de épocas feudales. Al estilo del subcomandante Marcos, con la cara cubierta, para no despistar la atención de lo realmente importante: el pueblo que siempre debe estar delante.
Quien quiera disfrutar más aún las palabras con alma de “Cada loco con su tema”, que enlace con la siguiente dirección http://www.geocities.com/Paris/Cafe/6764/serrat.html#cada, y sueñe con un mundo hermoso gracias a esas pequeñas-grandes cosas que nadie nos puede quitar.
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Política
martes, 18 de septiembre de 2007
LA MODA DE LOS BIOCOMBUSTIBLES

LA MODA DE LOS BIOCOMBUSTIBLES. SEGUIMOS DESENFOCANDO EL VERDADERO PROBLEMA DE ASIGNACIÓN DE LOS RECURSOS NATURALES
Cuando uno estudiaba primer curso en la Facultad hace 21 años, para definir la Economía, el manual de Samuelson y Nordhaus utilizaba términos como recursos escasos, usos alternativos, producción, distribución y consumo.
Estas fases del proceso económico nos señalan diferentes momentos en que debemos establecer mecanismos para la toma de decisiones que en última instancia deberían llevarnos a mejorar la calidad de vida.
Nuestras sociedades se caracterizan por una amplia regulación pública de la actividad privada de sus miembros, si bien, en lo que toca a la gestión de los recursos naturales energéticos, nos encontramos con que dicha regulación es favorecedora de una doble degradación: la ambiental y la social.
Al hilo del problema del cambio climático, en los últimos tiempos asistimos a propuestas de solución que centran la atención en la utilización de productos agrícolas (maíz, colza, soja, caña de azúcar, cebada) para la producción de los llamados biocombustibles (polémica aparte sobre la denominación correcta de los mismos).
El razonamiento para apoyar este cambio es sencillo. La causa del problema del calentamiento global es el uso masivo del petróleo y el carbón para el transporte de personas y mercancías, la generación de electricidad y otras actividades. La solución que se propone adoptar pasa por cambiar el combustible que alimenta estos procesos. La solución olvidada: incentivar u obligar a modificar las pautas de comportamiento agresivas que están detrás del problema, tanto en lo que se refiere a la movilidad como a otros aspectos de nuestro estilo de vida, de manera que se pudieran reducir sus requerimientos energéticos tanto en términos globales como individuales.
Evidentemente, podemos consolarnos junto con Allan Greenspan (ex-presidente de la Reserva Federal de USA) de que esto de los biocombustibles siempre será mejor que invadir y destruir un país como Irak para asegurarnos su petróleo. Más debemos pensar si la crisis ambiental y el deterioro social de nuestro planeta van a mejorar en algo con esta nueva apuesta.
Respecto al efecto invernadero, se está hablando que la producción de nuevos combustibles tiene un más que dudoso balance energético positivo en algunos casos. Es decir, puede ocurrir que producir una unidad energética de biocombustible suponga un consumo de una cantidad mayor de energía (fósil fundamentalmente) en el todo el proceso productivo. Así, poco o nada conseguimos.
Respecto a la parte social, se van a incrementar los precios de estos productos alimenticios ante la presencia de una nueva demanda adicional, solvente y potente en su poder adquisitivo, reasignando estos productos agrícolas desde el alimento de las personas y el ganado a la alimentación de los motores de explosión de automóviles y camiones. Las alzas que ya están experimentando los precios de alimentos básicos como la leche y el pan van a ser mucho más duras de soportar por quienes no tienen casi nada.
José Luis Sampedro, en un libro-cómic titulado El mercado y nosotros (Penthalon Ediciones), en la ilustración que aparece arriba, explica con absoluta lucidez la tragedia que se esconde detrás de nuestras pautas de consumo energético y de alimentos. Como el mercado, a diferencia de los humanos, nunca se equivoca (es decir, no es nada humano), lo mejor será prescindir de él a la hora de intentar alcanzar objetivos especialmente sensibles como los que nos ocupan, y dejar su lógica arrolladora para otros experimentos. Propongo disolver la Organización Mundial del Comercio y en su lugar sustituirla por millones de Organizaciones Territoriales Autárquicas en lo que toca a la soberanía alimentaria y de otros bienes básicos, con un objetivo único antiliberalizador: el respeto al medio ambiente y los derechos humanos.
Estas fases del proceso económico nos señalan diferentes momentos en que debemos establecer mecanismos para la toma de decisiones que en última instancia deberían llevarnos a mejorar la calidad de vida.
Nuestras sociedades se caracterizan por una amplia regulación pública de la actividad privada de sus miembros, si bien, en lo que toca a la gestión de los recursos naturales energéticos, nos encontramos con que dicha regulación es favorecedora de una doble degradación: la ambiental y la social.
Al hilo del problema del cambio climático, en los últimos tiempos asistimos a propuestas de solución que centran la atención en la utilización de productos agrícolas (maíz, colza, soja, caña de azúcar, cebada) para la producción de los llamados biocombustibles (polémica aparte sobre la denominación correcta de los mismos).
El razonamiento para apoyar este cambio es sencillo. La causa del problema del calentamiento global es el uso masivo del petróleo y el carbón para el transporte de personas y mercancías, la generación de electricidad y otras actividades. La solución que se propone adoptar pasa por cambiar el combustible que alimenta estos procesos. La solución olvidada: incentivar u obligar a modificar las pautas de comportamiento agresivas que están detrás del problema, tanto en lo que se refiere a la movilidad como a otros aspectos de nuestro estilo de vida, de manera que se pudieran reducir sus requerimientos energéticos tanto en términos globales como individuales.
Evidentemente, podemos consolarnos junto con Allan Greenspan (ex-presidente de la Reserva Federal de USA) de que esto de los biocombustibles siempre será mejor que invadir y destruir un país como Irak para asegurarnos su petróleo. Más debemos pensar si la crisis ambiental y el deterioro social de nuestro planeta van a mejorar en algo con esta nueva apuesta.
Respecto al efecto invernadero, se está hablando que la producción de nuevos combustibles tiene un más que dudoso balance energético positivo en algunos casos. Es decir, puede ocurrir que producir una unidad energética de biocombustible suponga un consumo de una cantidad mayor de energía (fósil fundamentalmente) en el todo el proceso productivo. Así, poco o nada conseguimos.
Respecto a la parte social, se van a incrementar los precios de estos productos alimenticios ante la presencia de una nueva demanda adicional, solvente y potente en su poder adquisitivo, reasignando estos productos agrícolas desde el alimento de las personas y el ganado a la alimentación de los motores de explosión de automóviles y camiones. Las alzas que ya están experimentando los precios de alimentos básicos como la leche y el pan van a ser mucho más duras de soportar por quienes no tienen casi nada.
José Luis Sampedro, en un libro-cómic titulado El mercado y nosotros (Penthalon Ediciones), en la ilustración que aparece arriba, explica con absoluta lucidez la tragedia que se esconde detrás de nuestras pautas de consumo energético y de alimentos. Como el mercado, a diferencia de los humanos, nunca se equivoca (es decir, no es nada humano), lo mejor será prescindir de él a la hora de intentar alcanzar objetivos especialmente sensibles como los que nos ocupan, y dejar su lógica arrolladora para otros experimentos. Propongo disolver la Organización Mundial del Comercio y en su lugar sustituirla por millones de Organizaciones Territoriales Autárquicas en lo que toca a la soberanía alimentaria y de otros bienes básicos, con un objetivo único antiliberalizador: el respeto al medio ambiente y los derechos humanos.
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Medio ambiente
miércoles, 12 de septiembre de 2007
EN LA ERA DE LA GLOBALIZACIÓN ECONÓMICO-FINANCIERA, ¿MERECE LA PENA SEGUIR MILITANDO ACTIVAMENTE EN UN PARTIDO POLÍTICO?
Nos encontramos ante un orden mundial que llamamos globalizado y que tenemos que describir con calificativos como injusto, polarizado en lo social, insensible al sufrimiento humano, egocéntrico, bélico y destructivo.
Llevo 12 años simpatizando con el PSOE y 8 años afiliado al mismo, participando de sus inquietudes y movilizaciones con el fin de mejorar nuestra sociedad.
Muchas personas reflexionamos día a día sobre cuál es la plataforma comunitaria, asociación o colectivo más adecuado para dedicar nuestro esfuerzo en pos de llevar a cabo iniciativas que hagan de nuestro entorno local y global un lugar más agradable para la vida.
Y aunque sabemos que la tarea es ardua y que las cosas no cambian de la noche a la mañana, tampoco estamos dispuestos a perder energías en experiencias de participación ciudadana que en nada transforman nuestro mundo, es más, que incluso a veces ayudan a mantener y consolidar el statu quo existente.
Cada vez más se extiende el sentir de que organizaciones sociales históricas como partidos políticos y sindicatos, que en los últimos dos siglos han sido claves para la consecución de derechos sociales, económicos y políticos para todos, en los últimos tiempos se están convirtiendo en instrumentos al servicio de los verdaderos poderes fácticos (el gran capital transnacional que devora el mundo). La apatía de la gente por los acontecimientos políticos y comunitarios, así como la baja participación ciudadana en las elecciones se interpretan en esta clave.
Así, ante ello, caben dos posturas:
1) Seguir militando activamente en los partidos políticos pero incentivando, desde dentro y desde la base, cambios en su funcionamiento, que los hagan más democráticos internamente, preocupados de verdad por los grandes problemas de la humanidad (la pobreza, el deterioro ambiental, las guerras). Es decir, seguir en los partidos pero para impulsar alternativas radicales que puedan llegar a convertirse en mayoritarias en el seno de los mismos.
2) Salir de los partidos políticos (o seguir en ellos vegetando) porque entendamos que lo expuesto en el punto anterior es una quimera absoluta (ni siquiera una utopía), de ahí que lleguemos al convencimiento de que el otro mundo posible que queremos hay que construirlo desde otras plataformas de participación ciudadana distintas a los partidos.
Uno, que en los últimos tiempos ha meditado bastante sobre estas dos posibilidades, tiene argumentos para apoyar cualquiera de ellas. A continuación los voy a exponer brevemente.
HAY QUE SEGUIR
- A pesar de todo, podemos consolarnos con la creencia de que militando en partidos políticos hacemos lo correcto, tanto por la afinidad que podemos tener con sus principios ideológicos como por el conjunto humano que conforman sus hombres y mujeres.
- Porque debemos luchar por conseguir partidos políticos frescos, que nos sorprendan, que nos cuestionen, que nos provoquen…tanto para desenmascarar la sumisión de nosotros mismos como la de los demás. Que favorezcan la participación desde la libertad, que sacudan las conciencias, y no premien la obediencia ciega ni el mirar hacia otro lado. La provocación leal y sincera no debe ser molesta para nadie, y menos para dirigentes políticos de izquierdas. Los partidos no deberían trabajar para domesticar a sus militantes, simpatizantes y resto de la sociedad, sino para darles alas y todo el protagonismo que merecen, y que desgraciadamente ahora no tienen.
- Porque debemos luchar por tener partidos radiantes, que más que enseñarnos, nos muestren una forma de ser y actuar, que nos inspiren y nos sugieran para transformar las estructuras de nuestra sociedad.
- Porque salir se me antoja cobarde. No es vano el esfuerzo que hacemos de trasladar nuestros puntos de vista a nuestro partido y de proponer alternativas de personas y de mecanismos de funcionamiento. De lo contrario, quienes ahora tienen el control orgánico del partido podrían creer que están haciendo las cosas correctamente por el mero hecho de que nadie internamente les critica nada: “El que calla otorga, o no tiene nada que ofrecer”.
- En todo caso, seguir requiere organizarse en torno a alternativas para próximos procesos congresuales, aunque ello pusiera nerviosos a quienes dentro del organigrama del partido defienden y se benefician de la actual forma de hacer las cosas, acostumbrados en las elecciones orgánicas a candidaturas únicas que son apoyadas por más del 95% de los votos.
- Porque hay que luchar por la utilización del sistema de listas abiertas para elecciones orgánicas y políticas. El sistema de votación y elaboración de listas que utiliza una formación política no es un fin en sí mismo, sino un instrumento que le debe ayudar a hacer más creíble su discurso hacia la sociedad y a reforzar su estructura interna. Así, si un partido es firme defensor de los valores democráticos e igualitarios, debería apostar por las listas abiertas que permiten una mayor representatividad de las candidaturas elegidas al evitar las listas monocolor y fortalecer aspectos fundamentales de una organización política como son el debate interno y la negociación entre iguales. Hay que pasar de la obediencia ciega a los líderes del partido (que con frecuencia llega a convertirse en culto a la persona), a la lealtad absoluta a los principios del partido y a sus dirigentes, pero antes que a ellos, a sus bases.
HAY QUE SALIR
- Porque existe un férreo control interno en los partidos, a todos los niveles, que ahoga cualquier intento de cambio desde dentro, primando la autocomplacencia y los intereses personales. Hay dos principios de funcionamiento de los partidos que en mi opinión están detrás de su pobre espíritu crítico y abierto a la participación, que a su vez, hace que se alejen de sus bases y de la sociedad en la que están inmersos:
a) La utilización del sistema de listas cerradas para designar cargos orgánicos y políticos.
b) El nulo trabajo (absolutamente nulo) que hacen los partidos en lo que respecta a difundir en cercanía, en las agrupaciones y asociaciones de nuestros pueblos, las políticas que se están definiendo y poniendo en práctica en este país, provincia y región, así como para conocer de primera mano las preocupaciones de la gente.
- Porque cada vez más los partidos se apoyan descaradamente y/o son rehenes de los poderes fácticos (económicos, medios de comunicación), que a diferencia de los militantes y simpatizantes, exigen a cambio favores en forma de políticas públicas que les beneficien por acción u omisión.
- Porque en definitiva, en nuestro mundo ya no gobiernan los políticos y los partidos que los apoyan, sino los poderes económicos transnacionales. De ahí que seguir militando en partidos para intentar afectar el orden establecido en los niveles regional, nacional y mundial sea una auténtica equivocación. Otra cosa distinta es en el ámbito local, donde dependiendo de su estructura y talante, los partidos políticos pueden seguir siendo organizaciones muy válidas para canalizar las voluntades democráticas de las personas y plasmarlas luego en políticas públicas.
Llevo 12 años simpatizando con el PSOE y 8 años afiliado al mismo, participando de sus inquietudes y movilizaciones con el fin de mejorar nuestra sociedad.
Muchas personas reflexionamos día a día sobre cuál es la plataforma comunitaria, asociación o colectivo más adecuado para dedicar nuestro esfuerzo en pos de llevar a cabo iniciativas que hagan de nuestro entorno local y global un lugar más agradable para la vida.
Y aunque sabemos que la tarea es ardua y que las cosas no cambian de la noche a la mañana, tampoco estamos dispuestos a perder energías en experiencias de participación ciudadana que en nada transforman nuestro mundo, es más, que incluso a veces ayudan a mantener y consolidar el statu quo existente.
Cada vez más se extiende el sentir de que organizaciones sociales históricas como partidos políticos y sindicatos, que en los últimos dos siglos han sido claves para la consecución de derechos sociales, económicos y políticos para todos, en los últimos tiempos se están convirtiendo en instrumentos al servicio de los verdaderos poderes fácticos (el gran capital transnacional que devora el mundo). La apatía de la gente por los acontecimientos políticos y comunitarios, así como la baja participación ciudadana en las elecciones se interpretan en esta clave.
Así, ante ello, caben dos posturas:
1) Seguir militando activamente en los partidos políticos pero incentivando, desde dentro y desde la base, cambios en su funcionamiento, que los hagan más democráticos internamente, preocupados de verdad por los grandes problemas de la humanidad (la pobreza, el deterioro ambiental, las guerras). Es decir, seguir en los partidos pero para impulsar alternativas radicales que puedan llegar a convertirse en mayoritarias en el seno de los mismos.
2) Salir de los partidos políticos (o seguir en ellos vegetando) porque entendamos que lo expuesto en el punto anterior es una quimera absoluta (ni siquiera una utopía), de ahí que lleguemos al convencimiento de que el otro mundo posible que queremos hay que construirlo desde otras plataformas de participación ciudadana distintas a los partidos.
Uno, que en los últimos tiempos ha meditado bastante sobre estas dos posibilidades, tiene argumentos para apoyar cualquiera de ellas. A continuación los voy a exponer brevemente.
HAY QUE SEGUIR
- A pesar de todo, podemos consolarnos con la creencia de que militando en partidos políticos hacemos lo correcto, tanto por la afinidad que podemos tener con sus principios ideológicos como por el conjunto humano que conforman sus hombres y mujeres.
- Porque debemos luchar por conseguir partidos políticos frescos, que nos sorprendan, que nos cuestionen, que nos provoquen…tanto para desenmascarar la sumisión de nosotros mismos como la de los demás. Que favorezcan la participación desde la libertad, que sacudan las conciencias, y no premien la obediencia ciega ni el mirar hacia otro lado. La provocación leal y sincera no debe ser molesta para nadie, y menos para dirigentes políticos de izquierdas. Los partidos no deberían trabajar para domesticar a sus militantes, simpatizantes y resto de la sociedad, sino para darles alas y todo el protagonismo que merecen, y que desgraciadamente ahora no tienen.
- Porque debemos luchar por tener partidos radiantes, que más que enseñarnos, nos muestren una forma de ser y actuar, que nos inspiren y nos sugieran para transformar las estructuras de nuestra sociedad.
- Porque salir se me antoja cobarde. No es vano el esfuerzo que hacemos de trasladar nuestros puntos de vista a nuestro partido y de proponer alternativas de personas y de mecanismos de funcionamiento. De lo contrario, quienes ahora tienen el control orgánico del partido podrían creer que están haciendo las cosas correctamente por el mero hecho de que nadie internamente les critica nada: “El que calla otorga, o no tiene nada que ofrecer”.
- En todo caso, seguir requiere organizarse en torno a alternativas para próximos procesos congresuales, aunque ello pusiera nerviosos a quienes dentro del organigrama del partido defienden y se benefician de la actual forma de hacer las cosas, acostumbrados en las elecciones orgánicas a candidaturas únicas que son apoyadas por más del 95% de los votos.
- Porque hay que luchar por la utilización del sistema de listas abiertas para elecciones orgánicas y políticas. El sistema de votación y elaboración de listas que utiliza una formación política no es un fin en sí mismo, sino un instrumento que le debe ayudar a hacer más creíble su discurso hacia la sociedad y a reforzar su estructura interna. Así, si un partido es firme defensor de los valores democráticos e igualitarios, debería apostar por las listas abiertas que permiten una mayor representatividad de las candidaturas elegidas al evitar las listas monocolor y fortalecer aspectos fundamentales de una organización política como son el debate interno y la negociación entre iguales. Hay que pasar de la obediencia ciega a los líderes del partido (que con frecuencia llega a convertirse en culto a la persona), a la lealtad absoluta a los principios del partido y a sus dirigentes, pero antes que a ellos, a sus bases.
HAY QUE SALIR
- Porque existe un férreo control interno en los partidos, a todos los niveles, que ahoga cualquier intento de cambio desde dentro, primando la autocomplacencia y los intereses personales. Hay dos principios de funcionamiento de los partidos que en mi opinión están detrás de su pobre espíritu crítico y abierto a la participación, que a su vez, hace que se alejen de sus bases y de la sociedad en la que están inmersos:
a) La utilización del sistema de listas cerradas para designar cargos orgánicos y políticos.
b) El nulo trabajo (absolutamente nulo) que hacen los partidos en lo que respecta a difundir en cercanía, en las agrupaciones y asociaciones de nuestros pueblos, las políticas que se están definiendo y poniendo en práctica en este país, provincia y región, así como para conocer de primera mano las preocupaciones de la gente.
- Porque cada vez más los partidos se apoyan descaradamente y/o son rehenes de los poderes fácticos (económicos, medios de comunicación), que a diferencia de los militantes y simpatizantes, exigen a cambio favores en forma de políticas públicas que les beneficien por acción u omisión.
- Porque en definitiva, en nuestro mundo ya no gobiernan los políticos y los partidos que los apoyan, sino los poderes económicos transnacionales. De ahí que seguir militando en partidos para intentar afectar el orden establecido en los niveles regional, nacional y mundial sea una auténtica equivocación. Otra cosa distinta es en el ámbito local, donde dependiendo de su estructura y talante, los partidos políticos pueden seguir siendo organizaciones muy válidas para canalizar las voluntades democráticas de las personas y plasmarlas luego en políticas públicas.
Etiquetas:
Política
jueves, 30 de agosto de 2007
VERSOS DE LA ESPERA(NZA)
En marzo de 2005, cuando mi familia esperaba noticias de la adopción de una menor en Colombia, que al final sería nuestra cuarta hija (Angélica), escribí lo que viene a continuación.
VERSOS DE LA ESPERA(NZA)
Todos los hombres y mujeres somos iguales,
en dignidad, libertad y amores.
La humanidad entera,
no sabe de fronteras,
por eso todas las familias del mundo,
deberían ampliarse por fuerza,
hasta agarrar las manos extendidas y sostener la mirada de todos los niños y niñas,
porque nadie ha venido a este mundo para llorar en soledad.
Papá y mamá nunca olvidaremos cuando cruzamos las primeras miradas
con Daniel, Darío y Esperanza.
Daniel es la ilusión por los animales,
por las plantas, por las bicicletas...
y es el campeón del despiste,
pues sino le preguntas por los deberes del colegio,
ni se acuerda de hacerlos.
Pero hay algo de lo que no se olvida:
de ver la televisión, de merendar su vaso de leche con galletas
y de echarle de comer a su perra y a su gata.
Darío habla por los codos,
y aunque es el más cariñoso de todos,
no obedece en casi nada a sus padres.
Es un completo inconformista,
siempre lleva la cara llena de arañazos,
pues con su hermano o con sus amigos,
las discusiones están a la orden del día.
Esperanza fue recibida con 11 meses,
bajo 4 ó 5 mangas de ropa que le había puesto su mamá sustituta,
sin derramar una sola lágrima,
mirándonos fijamente,
mientras su nueva mamá la tenía en brazos,
y su nuevo papá le movía un globito para entretenerla.
La primera noche que pasó junto a nosotros,
se despertó de madrugada,
se puso de pie en la cuna,
nos miró a papá y mamá en la cama,
se acostó de nuevo y se durmió.
Y ahora nos acercamos todos juntos,
a descubrir a nuestro próximo hermano e hijo,
que ya ha nacido,
y nos aguarda en algún lugar de Colombia,
no sabemos si con piel morena o clara,
si con llanto o sonrisa,
con sueño o despierto,
mujer u hombre,
cariñoso o arisco,
confiado o huidizo,
enfermo o con salud.
Qué mas da,
si como dice nuestra poetisa Gloria Fuertes:
"¿Dónde está Dios?
Está en todas partes.
Está en todas las personas.
En todos los lugares de la tierra,
del mar,
del universo.
Está en el pueblo, en la playa,
en la ciudad, en el monte,
en la casa del pobre,
(a veces en la del rico),
en las iglesias y siempre
en el corazón de los niños
y de la gente buena."
Por todas las personas sin exclusión alguna,
porque ellas son el lugar preferente de encuentro con Dios acá en la Tierra.
Casas Ibáñez (Albacete), marzo de 2005
VERSOS DE LA ESPERA(NZA)
Todos los hombres y mujeres somos iguales,
en dignidad, libertad y amores.
La humanidad entera,
no sabe de fronteras,
por eso todas las familias del mundo,
deberían ampliarse por fuerza,
hasta agarrar las manos extendidas y sostener la mirada de todos los niños y niñas,
porque nadie ha venido a este mundo para llorar en soledad.
Papá y mamá nunca olvidaremos cuando cruzamos las primeras miradas
con Daniel, Darío y Esperanza.
Daniel es la ilusión por los animales,
por las plantas, por las bicicletas...
y es el campeón del despiste,
pues sino le preguntas por los deberes del colegio,
ni se acuerda de hacerlos.
Pero hay algo de lo que no se olvida:
de ver la televisión, de merendar su vaso de leche con galletas
y de echarle de comer a su perra y a su gata.
Darío habla por los codos,
y aunque es el más cariñoso de todos,
no obedece en casi nada a sus padres.
Es un completo inconformista,
siempre lleva la cara llena de arañazos,
pues con su hermano o con sus amigos,
las discusiones están a la orden del día.
Esperanza fue recibida con 11 meses,
bajo 4 ó 5 mangas de ropa que le había puesto su mamá sustituta,
sin derramar una sola lágrima,
mirándonos fijamente,
mientras su nueva mamá la tenía en brazos,
y su nuevo papá le movía un globito para entretenerla.
La primera noche que pasó junto a nosotros,
se despertó de madrugada,
se puso de pie en la cuna,
nos miró a papá y mamá en la cama,
se acostó de nuevo y se durmió.
Y ahora nos acercamos todos juntos,
a descubrir a nuestro próximo hermano e hijo,
que ya ha nacido,
y nos aguarda en algún lugar de Colombia,
no sabemos si con piel morena o clara,
si con llanto o sonrisa,
con sueño o despierto,
mujer u hombre,
cariñoso o arisco,
confiado o huidizo,
enfermo o con salud.
Qué mas da,
si como dice nuestra poetisa Gloria Fuertes:
"¿Dónde está Dios?
Está en todas partes.
Está en todas las personas.
En todos los lugares de la tierra,
del mar,
del universo.
Está en el pueblo, en la playa,
en la ciudad, en el monte,
en la casa del pobre,
(a veces en la del rico),
en las iglesias y siempre
en el corazón de los niños
y de la gente buena."
Por todas las personas sin exclusión alguna,
porque ellas son el lugar preferente de encuentro con Dios acá en la Tierra.
Casas Ibáñez (Albacete), marzo de 2005
Etiquetas:
Adopción internacional de menores
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